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“Y si pudiera… y si yo fuera…”

Por Marisol Santillán

Unas de las frases que nos repetimos con frecuencia las personas que somos comedores emocionales, los que comemos ante los sentimientos incomodos o problemas son: “Si pudiera dejar de comer” “Si fuera más delgada” “Si no tuviera panza” y claro! no tiene nada de malo querer estar mejor, desear tener una vida diferente, sin embargo, estas palabras también  resuenan en nuestro interior como “no me gusta quien soy” “odio mi cuerpo”  y pocas veces nos hacemos responsables del significado “quiero ser diferente a lo que soy” cuando  nos detenemos y escuchamos lo que en realidad nos estamos diciendo no suena tan mágico, en realidad nos duele e inevitablemente nos sentimos disminuidos.

Ante este hecho es lógico que sin darnos cuenta nos encontremos parados frente a la alacena o el refrigerador comiendo sin hambre estomacal,  o quizá de pronto se nos quitaron las ganas de ponernos los tenis para salir a ejercitarnos. La energía que teníamos baja considerablemente porque ya nos sentimos derrotados y rechazados por nosotros mismos.

En mi experiencia propia y con los participantes de mis talleres he podido comprobar que el primer paso para tener una alimentación con bienestar y una actividad física constante, es dejar atrás  el síndrome de “Si pudiera, si fuera” en concreto es aceptar el cuerpo tal y como está, ver que con este hemos podido hacer cosas  maravillosas como caminar, reír, tener hijos, abrazar  y mucho más. Hacernos conscientes de esto nos da motivos para querer al cuerpo, para agradecer la vida que tenemos y estos pensamientos dan confianza y energía para amarnos, querernos a nosotros mismos.

Cuando eras niño seguro tenías un juguete que te gustaba mucho y pasabas horas jugando con él, quizá era tu consentido y hasta lo guardabas en lugar especial para que nada le sucediera, lo cuidabas. Eso justamente es lo que pasará contigo y con tu cuerpo una vez que aprendas a quererlo tal cual es hoy… lo cuidarás. Es entonces cuando procurarás atenderlo con lo que en verdad necesita y te aseguro que no es más rechazo! El cuerpo necesita alimentos que lo nutran, actividad física y mental para estar sano, es hasta entonces que emprenderás un camino hacia el BienEstar.

Recuerda ¡lo que se ama, se cuida!

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

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Testimonios

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

El taller me lleno de esperanza y confianza en mi misma, porque ahora puedo lograr lo que yo quiera y si me equivoco, no se acabó. Volver a intentarlo y seguir practicando sin abandonar todo.

Vivir el aquí el ahora y confiar en mi misma, en mis emociones y sentimientos.

Gracias por esta oportunidad me esta cambiando muchos aspectos de mi vida.

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Gracias por hacer de mi a través de tu terapia y el taller una persona más humilde.

Pude pedir perdón a quien lo quería y no podía y lo mejor, me pedí perdón a mi misma.

Gracias por hacerme ver que lo que yo creía un problema, es en realidad una oportunidad de crecer. Y también por hacerme ver que también merezco cuidarme, amarme y aceptarme a mi misma.

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Cuando llegue a este taller, llevaba exactamente 20 años a dieta, el eterno círculo de restricción, premio, castigo, morir de hambre y luego comer sin control.

Sabía perfecto el camino, tenía que regresar a la dieta para “ponerme en orden” siempre me preguntaa ¿De verdad no he aprendido nada, después de tanta dieta? ¿De verdad no sé que alimentos me hacen bien? ¿Cuáles no? ¿Qué porciones debo comer?

Claro que me respondía que sí y entonces lo intentaba yo sola, pero al cabo de unos días volvía a comer sin darme cuenta y un día leí un post de Instagram de Marisol y sentí que alguien entendía lo que pasaba en mi cabeza.

Me metí a su perfil y encontré todas las respuestas que necesitaba y la verdad es que no, no había aprendido nada pero la dieta era lo de menos, en realidad no había aprendido nada de mi. Ha sido maravilloso conocer a Marisol y a un grupo de personas que hablamos el mismo idioma, que empatizamos y nos entendemos; pero lo mejor ha sido conocer esa parte de mi que no aceptaba.

Sé que me queda un largo camino pero ahora se por donde debo caminar. ¡Gracias, gracias , gracias Marisol!

Me dio seguridad tomar el taller por tu personalidad, preparación que tienes sobre el tema y principalmente la peculiaridad de sensibilizarme ya que lo manejas no solo con teoría sino desde tu experiencia y empatía con nosotros, así que pude ver las heridas que me han llevado a la compulsión o restricción con la comida y tapar mi emociones.

Me dio pauta para trabajar en mi, reconocerme, sentirme merecedora de que valgo y de ser yo misma sin culpas y dejando de sabotearme.

Se me quito el miedo para seguir y responsabilizarme de ponerlo en práctica, estoy muy agradecida por tus enseñanzas y conmigo por darme la oportunidad de ser yo y haber tomado el taller.

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

Marisol, quiero agradecerte por todas las herramientas de las cuales me puedo acompañar en este proceso, gracias por la paciencia, amor y entrega que pones en tu taller es un honor para mí el poder coincidir con gente como tú y el grupo. Por primera vez me sentí identificada con personas que están pasando por lo mismo que yo, comprendí que tengo una mala relación con la comida y con mi cuerpo, pero que también puedo reaprender a alimentarme y esta vez hacerlo con más atención y comprensión a mí, es un proceso y entiendo que lleva su tiempo.

Hoy acepto y amo mi cuerpo sin importar su talla, elijo alimentos y situaciones que sólo brinden bienestar .

Mil gracias Marisol.

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