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¿Te afecta el hecho de que tus sentimientos y tus expectativas de felicidad no estén alineados?

Por Marisol Santillán

¿Te afecta el hecho de que tus sentimientos y tus expectativas de felicidad no estén alineados?

En algunas ocasiones parece que vivimos en una sociedad que pide y ordena ser felices y positivos todo el tiempo, donde tener un mal día o estar simplemente triste no está permitido.

Es verdad que a veces una frase positiva nos alegra el día o nos cambia el estado de ánimo o nos invita a reflexionar, pero también es verdad que a veces hay situaciones en la vida cotidiana que despiertan emociones etiquetadas como -malas, negativas o pesimistas- y es entonces cuando sentimos que la expectativa de “ser feliz” no está alineada con lo que estamos sintiendo.

Muchas veces cuando expresamos que tuvimos un mal día o que estamos atravesando una situación complicada o que nos sentimos dolidos, tristes, o enojados lo que escuchamos es: “el tiempo lo cura todo, va a pasar”, “no te sientas así, no llores, no vale la pena”,” no le des gusto de verte mal”, “…tienes todo, ¿Por qué estás triste”, “sonríe, hoy es un nuevo día”, “¡no es para tanto!”, etc. Lo que nos lleva a pensar que hay algo mal en nosotros, que quizá estamos exagerando, como si el mandato fuera -Debes ser feliz a pesar de tu circunstancia- y la realidad es que hay ocasiones en que vemos el vaso medio vacío porque así lo estamos viviendo y no hay posibilidad de verlo medio lleno en este momento.

Lo que importa es cómo nos sentimos realmente en determinada situación, no cómo deberíamos sentirnos. No existen los sentimientos “malos, negativos o pesimistas” así los hemos etiquetado socialmente, dependiendo de la familia y cultura en la que crecimos. Los sentimientos simplemente están y se sienten, las emociones son reacciones del ser humano, son parte de nuestra naturaleza. La tristeza es un sentimiento natural como la alegría, como el amor o la frustración.

Si te enojaste con un ser querido o has tenido un mal día en el trabajo ¿tienes que estar feliz? La realidad es que no elegimos cómo nos sentimos, simplemente sentimos y ese sentimiento es real.

Tratar de evitarlo, desconectarnos de las emociones, o pensar que tenemos que sentirnos bien todo el tiempo solamente impedirá que podamos expresarnos y será más difícil atendernos a nosotros mismos. Las emociones organizan nuestra identidad, nos ayudan a conocernos y a saber qué necesitamos. Cuando no las escuchamos nos perdemos la oportunidad de tener lo que estamos buscando, bienestar.

No es natural sentirse siempre bien. De hecho, fingir o tratar de sentirnos bien todo el tiempo puede hacernos sentir muy mal, es en realidad una carga. Observa cuánto esfuerzo requiere intentar sentirse bien todo el tiempo, es agotador. Y nos hace sentir culpables cuando no lo conseguimos. Es etiquetar al malestar como algo extraño o negativo, cuando el sufrimiento, la pena o el dolor son algo inherente a la vida.

“Todas las emociones son útiles para afrontar el mundo que te rodea y son válidas”.

Está bien no estar bien, querer sentirse bien o feliz todo el tiempo es una meta inalcanzable que solo nos deja con malestar constante. Aceptar que la vida es un proceso emocional que incluye experimentar todos los sentimientos es importante.

Es natural que a veces no quieras lidiar con tus emociones, pero hacerlo puede pasar factura, mental y físicamente: ansiedad, depresión, aislamiento, contracturas musculares, dolor de cuerpo o de cabeza, enfermedades como gastritis o colitis, buscar consuelo o alivio comiendo o dejando de comer y más.

¿Cómo identificar si no estas validando tus emociones? (o las de los demás)

Aquí te dejo algunos puntos:

  • Ocultar o disfrazar tus verdaderos sentimientos.
  • Sentir culpa o vergüenza por sentirte de cierta manera.
  • Comer o dejar de comer para aliviar lo que sientes.
  • Minimizar los sentimientos de otras personas porque te hacen sentir incómodo.
  • Ignorar tus problemas.
  • Comparar o restar importancia a tus problemas con los de otros (o viceversa).
  • Usar frases positivas para sentimientos o experiencias que consideras “malas o pesimistas”
  • Aislarte.
  • Miedo a perder el control si reconoces lo que sientes.
  • Cuidar de otros por encima de ti.

Aprender a sentirnos y reconocer lo que sentimos es un proceso que toma tiempo y que puede requerir de varios apoyos como lecturas, cursos, psicoterapia, movimiento corporal consciente como Tai Chi, yoga, meditación, incluso el apoyo de un medico para revisar tu salud.

Nada tiene de malo pedir apoyo, por el contrario, es un gran paso para conocerte y aprender a gestionar las emociones de la manera más adecuada para ti.

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

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Testimonios

Entendí muy bien el taller, desde el primer ejercicio, tomé todas las herramientas, lo que no había encontrado antes. Me gustaría mas tiempo y mayor espacio. Por primera vez escuche mi cuerpo, supe qué en realidad mi cuerpo necesita: poca cantidad de comida.

Ahora sé que no soy una enferma irremediable y eso me emociona muchísimo, además de que soy mi propia medicina, eso me ilumina y me compromete a atizar la llamita, estoy feliz!

Estoy gratamente sorprendido del contenido de este taller, temas, pasos y forma de exponerlo por Marisol. Los resultados en mi forma de pensar y de sentir también me sorprenden. Me ha ayudado a identificar emociones que han afectado mi forma de actuar ante alguna situacion y ante mis emociones.
Me siento feliz de saberme en control sobre tomar la decisión de Qué, Cómo y Cuanto comer. Haciéndolo con conciencia, de forma saludable y las cantidades que necesito.
Me di cuenta de lo importante que es hacer lo que Quieres ademas de lo que Debes.

Mi compulsión ha cambiado, ahora me doy cuenta y puedo parar porque reflexiono en que la comida no sanará el problema.

He legalizado alimentos: como lo que me gusta pero he modificado cantidades, esto me deja sin antojo y por lo mismo no hay atracón, al no compulsarme o tener atracones esto me ha ayudado a bajar de peso.

Esta nueva forma ha reestructurando mi vida social, porque ya no evito asistir a los lugares que me invitan, ni sufro al ver la carta, solo mido mis cantidades pero como de todo.

Al principio de este taller estaba escéptico y no me consideraba una persona que tuviera problemas con la comida, asistí por acompañar a mi esposa, conforme avanzo el taller descubrí que soy comedor emocional, que compro compulsivamente y que no sabía reconocer mis emociones, las reprimo. Descubrí que hace tiempo no disfruto de la vida.
Hoy tengo herramientas que me servirán también en el futuro para lograr mis objetivos.
Gracias por esta enseñanza.

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

El taller me parece una gran herramienta para la vida, no solo para tener una buena Relación con la Comida. Me voy agradecida contigo Marisol por todo lo que nos trasmitiste y agradecida conmigo de brindarme este espacio de autoconocimiento.

Te felicito por tu labor, la constancia y la forma tan linda y profesional de llevar el taller.

Me llevo un gran compromiso conmigo y me voy segura de lograr mi meta, retroalimentandome todos los días.

Gracias.

Gracias Marisol por compartir tu experiencia y a través de esto ayudarme a conocer mi cuerpo y a quererlo y empezar a tratar de reconocer los sentimientos y emociones que me mueven a tener un atorón y mala relación con la familia.

Me voy muy feliz porque como que al aplicar tus recomendaciones voy a estar bien.

Marisol:

Entré contenta a este taller por que sabía que me iba a servir, yo pensé que me iba a caer bien, pero se me fue de las manos por que superaste todas mis expectativas.

Es el comienzo de una nueva vida que me falta por vivir.

Te quiero dar las gracias por que aprendí mucho y sobre todo por que siento que esto me va a dar libertad.Mil gracias por todo, espero seguirte viendo. Gracias.

Tu trabajo me parece indispensable para la educación de nuestros hijos, nunca me hubiera imaginado lo parecido que comemos en casa, ahora entiendo a mi hija y a mi misma. Entiendo que no querer hacerme responsable de mis emociones y de mis sentimientos me seguirán llevando a la comida. Gracias Marisol por presentarme tantos sentimientos que no conocía y sé que ahora podre manejar sin taparlos con la comida, el camino empieza con mucho entusiasmo, quiero vivir en atención a mi.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

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