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Las vacaciones en la playa pueden ser una ola abrumadora…

Por Marisol Santillán

Para algunas personas puede ser la vacación más esperada en el año, ir a la playa, untarse bloqueador y usar traje de baño todo el día… y mejor aún, si vamos con personas que aseguran una fiesta día y noche.

Para otras personas puede ser una ola abrumadora, por un lado, el deseo de pasar el tiempo entre carcajadas, juegos y fiesta pero por otro lado, el temor de mostrarse en traje de baño, inevitablemente llegan las comparaciones de su cuerpo con los de otras personas del grupo o incluso con su propio cuerpo, el de antes… una lucha constante entre el placer de ir a la playa y la incomodidad.

“¿qué van a decir de mi cuerpo?” “¡ni cómo cubrir las lonjas!” “estoy más delgada pero no lo suficiente” “siento vergüenza con la celulitis” “¡que horror! Mejor no voy” “soy la que tiene el cuerpo más grande” “no se nota el tiempo que he pasado en el gimnasio”

Es probable que algunas personas lleven un tiempo trabajando en el tema de la confianza corporal y que intelectualmente lo comprendan, eso no quiere decir que todas sus inseguridades hayan desaparecido, que la vergüenza se haya quedado atrás, también su historia va a la playa. Y quizá es desde ahí que surge el temor a revivir lo que ya fue.

Considerando que el trabajo sobre la aceptación de su cuerpo ha surtido efecto y ahora están más cómodos en su talla, este viaje a la playa puede ser un paso más hacia la conexión con el cuerpo, a la libertad y a la alegría de estar en su propio cuerpo.

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Antes de llegar a la playa, te comparto unos tips que pueden apoyarte:

1. Mírate con tus propios lentes.

Si siempre te miras con la visión que tienen otros sobre cómo es el estereotipo de moda, te pierdes la oportunidad de verte con tus propios ojos.

Las personas que piensan que su cuerpo no es el adecuado, evitan salir en la foto, no se miran en espejos de cuerpo completo y en realidad, necesitas hacer lo contrario y ver tu reflejo. Mírate con la ropa de playa en el espejo, siéntate, agáchate, enróllate, familiarízate con esa imagen, es la tuya. Y sin importar el tamaño o forma del cuerpo, es el que te llevará a la playa y con el que puedes tener momentos de felicidad y diversión.

2. Elige la ropa con la que te sientes cómoda en todo sentido.

Estas construyendo una imagen corporal saludable para ti y eso puede provocar que quieras salir de lo habitual, está bien probar trajes de baño nuevos o ropa más pequeña, pero no hace falta que te desafíes hasta estar incomoda. Lo correcto es lo que te hace sentir bien y no lo que crees que otras personas quieren vestir.

No se trata de que escondas tu cuerpo sino que uses la ropa que te gusta y que te ayuda a sentirte más segura en ese espacio, con esas personas y en ese momento.

3. Recuerda que no se trata de culpa sino de tratarte con amor.

Cuando empezamos a trabajar con la confianza y aceptación escuchamos la frase “ama tu cuerpo” y cuando nos cachamos criticándolo sentimos culpa por no haberlo logrado. Desde mi punto de vista en el momento en que iniciaste un proceso de cambio en tu imagen y percepción corporal estas actuando desde el amor, no crees?

Entonces, tratarte con amor es lo importante, aunque todavía no sientas que lo aceptas al cien por ciento ya estás en un camino amoroso. Cuando te descubras con esos pensamientos negativos, aun en tono de broma, regresa al respeto por ti y tu proceso de cambio, cuídate desde el amor.

4. Olvida la idea de que eres el centro de atención.

Es común tener la creencia de que al llegar a la playa con traje de baño todos pondrán sus miradas en tu cuerpo, como una fantasía que aparece en cámara lenta. La realidad es que la mayoría de las personas están en lo suyo y no dejarán lo que están haciendo para criticarte, quítate esa idea de la cabeza.

Usa la ropa que elegiste, con la que ya sabes cómo te ves y te sientes cómoda, créelo en pocos minutos pasará la incredulidad y llegará la confianza para pasar un buen rato.

5. Observa todo tipo de cuerpos.

La mayoría de las veces que nos sentimos inseguros llega la comparación, en este caso más que evitarlo te invito a que observes todo tipo de cuerpos, en la playa hay personas de todas las edades, tamaños, formas, colores, etc.

De esta forma es posible que te des cuenta que del estereotipo de moda hay pocos o ninguno y que sin filtros y sin ser una foto editada, todos tenemos rollitos, lonjas, cicatrices, estrías, panza, arrugas, kilos extras, cadera, pechos, ojos, brazos… y todos están en la playa con su cuerpo.

6. AgradeceTE haber llegado.

No sólo haber llegado a la playa sino estar haciendo lo posible para sentirte bien contigo y con tu cuerpo. Abrázate con tus dudas, con tus aciertos y desaciertos, recuerda que estas aprendiendo una forma diferente de estar en ti.

¡Felices vacaciones!

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Testimonios

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

El taller me lleno de esperanza y confianza en mi misma, porque ahora puedo lograr lo que yo quiera y si me equivoco, no se acabó. Volver a intentarlo y seguir practicando sin abandonar todo.

Vivir el aquí el ahora y confiar en mi misma, en mis emociones y sentimientos.

Gracias por esta oportunidad me esta cambiando muchos aspectos de mi vida.

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Gracias por hacer de mi a través de tu terapia y el taller una persona más humilde.

Pude pedir perdón a quien lo quería y no podía y lo mejor, me pedí perdón a mi misma.

Gracias por hacerme ver que lo que yo creía un problema, es en realidad una oportunidad de crecer. Y también por hacerme ver que también merezco cuidarme, amarme y aceptarme a mi misma.

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Cuando llegue a este taller, llevaba exactamente 20 años a dieta, el eterno círculo de restricción, premio, castigo, morir de hambre y luego comer sin control.

Sabía perfecto el camino, tenía que regresar a la dieta para “ponerme en orden” siempre me preguntaa ¿De verdad no he aprendido nada, después de tanta dieta? ¿De verdad no sé que alimentos me hacen bien? ¿Cuáles no? ¿Qué porciones debo comer?

Claro que me respondía que sí y entonces lo intentaba yo sola, pero al cabo de unos días volvía a comer sin darme cuenta y un día leí un post de Instagram de Marisol y sentí que alguien entendía lo que pasaba en mi cabeza.

Me metí a su perfil y encontré todas las respuestas que necesitaba y la verdad es que no, no había aprendido nada pero la dieta era lo de menos, en realidad no había aprendido nada de mi. Ha sido maravilloso conocer a Marisol y a un grupo de personas que hablamos el mismo idioma, que empatizamos y nos entendemos; pero lo mejor ha sido conocer esa parte de mi que no aceptaba.

Sé que me queda un largo camino pero ahora se por donde debo caminar. ¡Gracias, gracias , gracias Marisol!

Me dio seguridad tomar el taller por tu personalidad, preparación que tienes sobre el tema y principalmente la peculiaridad de sensibilizarme ya que lo manejas no solo con teoría sino desde tu experiencia y empatía con nosotros, así que pude ver las heridas que me han llevado a la compulsión o restricción con la comida y tapar mi emociones.

Me dio pauta para trabajar en mi, reconocerme, sentirme merecedora de que valgo y de ser yo misma sin culpas y dejando de sabotearme.

Se me quito el miedo para seguir y responsabilizarme de ponerlo en práctica, estoy muy agradecida por tus enseñanzas y conmigo por darme la oportunidad de ser yo y haber tomado el taller.

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

Marisol, quiero agradecerte por todas las herramientas de las cuales me puedo acompañar en este proceso, gracias por la paciencia, amor y entrega que pones en tu taller es un honor para mí el poder coincidir con gente como tú y el grupo. Por primera vez me sentí identificada con personas que están pasando por lo mismo que yo, comprendí que tengo una mala relación con la comida y con mi cuerpo, pero que también puedo reaprender a alimentarme y esta vez hacerlo con más atención y comprensión a mí, es un proceso y entiendo que lleva su tiempo.

Hoy acepto y amo mi cuerpo sin importar su talla, elijo alimentos y situaciones que sólo brinden bienestar .

Mil gracias Marisol.

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