HABLEMOS DE SENTIRSE GORDX Y ESTAR GORDX

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En una cultura obsesionada con la grasa en el cuerpo y con la delgadez, como la nuestra, es natural confundir cuestiones sobre el peso y el cuerpo. Vivir como una persona gorda es muy distinto de vivir como una persona delgada o de peso promedio, así que pongamos las cosas en perspectiva y reflexionemos un poco sobre el tema.

Empiezo por mencionar que a la palabra GORDO o GORDA le hemos cargado un sinfín de significados que a menudo hacen referencia a la vivencia emocional o de burla o con juicio despectivo: “ahora sí comí como gorda”, “voy a comer algo gordo”, “me veo mal, gorda…”, “como gorda en tobogán”, “comí chilaquiles ¡que gordo!”, “voy a dar el botonazo como gordx”, etc.

Sentirse gordo no necesariamente corresponde con el peso corporal o tener sobrepeso u obesidad. Una persona puede estar en un peso promedio y usar alguna de las frases que mencioné refiriéndose a que cuando se siente gorda y está describiendo su forma de comer o creer que ha comido demasiado, que se siente hinchada o llena o simplemente experimentar que su ropa le queda apretada y que se siente incómoda. Entonces sentirse gordo/a es una experiencia interna subjetiva, es decir, de cada persona. Sin embargo, como persona que no es gorda, NO tiene las sensaciones reales de cargar con exceso de peso, de ser juzgado, de sentirse observado, estigmatizado o discriminado debido a tu tamaño. Lo que experimenta es una reacción emocional a las sensaciones físicas de comer, de ropa demasiado apretada o de una respuesta a su relación con la comida y su cuerpo, es entonces una respuesta que puede modificarse.

Las personas gordas, con sobrepeso significativo u obesidad, no pueden simplemente perder su peso por voluntad propia, existen otros factores que deben ser tratados y muchas veces requieren el apoyo de especialistas. Pueden aceptar y respetar sus cuerpos, ignorar los juicios y comentarios negativos, intentar perder peso y seguir con su vida creando nuevos hábitos que les apoyen en un proceso que tomará tiempo. Pero cambiar su forma de pensar no cambiará su peso de un momento a otro y tampoco pueden cambiar la mirada y trato del entorno, de la sociedad para con ellos.

Sentirse gordo/a por comer en exceso, por usar ropa ajustada o pequeña, por comer pasteles o papitas no se parece en nada a la experiencia de no conseguir un trabajo, de no caminar sin incomodidad, de no encontrar ropa de la talla adecuada, de no poderse embarazar o de ser juzgada debido a su tamaño.

Reflexionemos, vivir como una persona gorda es muy distinto a vivir como una persona delgada o de peso promedio. Entonces cuando usamos este adjetivo de forma despectiva o de broma, vale la pena cuestionarnos porque quizá estamos ofendiendo o lastimando a una persona que lucha con ser gorda o gordo.

Si eres de los que a menudo se siente gordo después de comer o cuando su ropa le queda apretada, es momento de comenzar a cambiar tu percepción, el buen trato contigo mismo y cultivar la empatía. En lugar de pensar que está gorda/o, ¿qué tal si nombras lo que realmente está pasando? Tal vez haya sido comer en exceso o quizá simplemente hayas comido normal y tu vientre está lleno y se ha estirado e hinchado porque tiene comida en él o porque te cayó pesada la comida; la ropa que está ceñida se aflojará en un rato más; comprar un pantalón nuevo quizá es necesario y un recordatorio importante -sentirse lleno no engorda automáticamente- y -sentirse incómodamente lleno no es estar gordx-.

Trabajar en tu relación con la comida y con tu cuerpo puede ayudarte para deshacerte de la frase «me siento gordx” y aprender a nombrar la experiencia exactamente por lo que es y comenzar a romper con la asociación negativa que tienes con el peso y tus emociones.

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Psict. Marisol Santillán