La mirada de papá influye en mi propia aceptación.

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Papá, mi cuerpo, mis emociones y la comida.

Llegó el día para que festejamos a papá, ese hombre maravilloso que nos ayudó a  llegar  al mundo y es parte imprescindible de cómo nos relacionamos con nosotros mismos  y con el entorno…

Durante nuestro desarrollo papá va tomando diferentes matices; cuando somos niños y sin importar nuestro sexo, es el hombre increíble, nadie es mejor que “mi papá” es un héroe hecho realidad. Por lo mismo su cariño y su atención son importantes para aprender a andar en bicicleta, para jugar futbol o para ser la princesa de la casa. Él nos ayuda a aceptar y seguir normas de conducta para ser un mejor ser humano y que más tarde se convertirán en el respeto a la autoridad y a nosotros mismos.  Más allá de darme la vida, él me enseñará como será mi vida.

Cuando estamos en la pubertad y adolescencia, en el caso de las mujeres, nos ayuda a aceptar los cambios de niña a mujer; con  su mirada llena de cariño y respeto nos enseña con orgullo como se trata a una dama. De esta depende si nos podremos aceptar como una mujer bonita que se está convirtiendo en mujer. Sus palabras de reconocimiento nos harán sentir seguras y aceptables o no. En el caso del varón: dependerá la forma en que se identifique con el mismo sexo de forma adecuada y aprenda a llevar este roll desde la imitación a su héroe. De la calidad en que se relaciona  padre e hijo dependerá el padre en que éste se convertirá en un futuro.  Por lo tanto entre mejor sea la relación que tenemos con Papá, mejor será la manera en que nos relacionemos con el pequeño mundo en el que crecemos para más adelante ser adultos conviviendo con el entorno.

¿Cómo influye en nuestra relación con la comida?

Como ya lo hemos visto, tener una mala relación con la comida tiene que ver con el vínculo que hicimos entre las emociones y nuestra forma de comer.   Por lo tanto si durante nuestro desarrollo no recibimos la aceptación de papá de manera incondicional y  tuvimos que estar haciendo circo, maroma y teatro para conseguirla, quizá este es un punto que nos llevó a no estar satisfechos con nosotros mismos y nos refugiamos comiendo demás para tapar la tristeza y la frustración que esto nos provocó.

Muchos de nosotros, los comedores emocionales, cuando nos sentimos vulnerables seguimos siendo estos niños pequeñitos buscando el reconocimiento y aceptación de papá; seguimos reaccionando con el mecanismo de defensa que descubrimos en el pasado para sobrevivir: comer.

Si hoy eres papá recuerda: *Que tu hijo varón necesita de tu ejemplo para tratar a la mujer, para llevar el roll de hombre y no de macho. Que es de tu imagen de la que él aprenderá a vestirse con respeto a sí mismo y las ganas de superarse día a día. *Ten presente que para que tu hija sea siempre una dama, necesita ser tratada desde niña como tal y sentirse aceptada por ti. *Que la forma en que sea aceptada por ti será una voz que siempre escuchará frente al espejo. *La crítica y los juicios a su físico y personalidad, no ayudan y si promueven una baja autoestima. *Tus palabras de reconocimiento a su físico van más allá de la belleza, es reconocer la salud, la fuerza, el deporte, su feminidad, etc. Validar lo su forma de ser y sus cualidades  son punto cardinal para  su sano crecimiento y desarrollo durante toda su vida. *El amor incondicional forma más y motiva a ser un mejor ser humano. *Tu manera de comer y hablar de tu propio cuerpo son ejemplo vital para que tus hijos tengan una sana relación con la comida y con su cuerpo. *Hablar de tus emociones les dará fortaleza para tener una sana relación con sus emociones y aprenda a satisfacerlas. *Tener una actividad deportiva como disciplina en tu vida, los llevará a buscar una actividad para seguir tu ejemplo de darse salud y bienestar.

¡Aprovecha cada instante para pasar tiempo con tu familia, pretextos sobran!

Si tienes la fortuna de tener a tu padre presente no olvides decirle cuanto lo quieres y agradécele todo lo que ha hecho por ti.

¡¡Feliz día del padre!!

Psict. Marisol Santillán