4 formas para cuidar de ti a pesar de no tener tiempo.

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Últimamente me encuentro con frases como estas “no tengo tiempo para mi” “a ver si logro tener un rato para hacer ejercicio o meditar” “no me da tiempo de cocinar” “apenas tengo un ratito para comer”

¿Te identificas con alguno? ¿Qué dices para no dedicarte tiempo?

Yo me he cachado diciendo “cuando tenga vacaciones…” “mañana me daré un espacio…” “terminé agotada, mejor después…”

Parece que con el ritmo de vida que llevamos se vuelve todo un reto tener tiempo de calidad para cuidar de nosotras mismas, saber que necesitamos tener una vida saludable no es suficiente, es importante actuar, llevarlo a cabo.

Algo que se supone debería hacernos sentir bien, de tanto pensarlo nos lleva a estar agotadas antes de intentarlo, se vuelve un punto más en la lista de pendientes. Y es entonces cuando las estrategias para darnos salud se vuelven imposibles de seguir, incluso de empezarlas.

Creo que parte del problema es que queremos “hacer mucho” para que “se note” pensar en grande para obtener grandes resultados, pero si lo piensas bien, si el problema es que tenemos muchas actividades y poco tiempo, esos “grandes” planes sobre cocinar para comer más saludable y tener una gran rutina de ejercicio o para meditar, fallarán antes de empezar.

Entonces la comida se vuelve la única caricia para aliviar el cansancio, una recompensa al esfuerzo, un premio al arduo trabajo o una forma de lidiar con la frustración ante la falta de tiempo.

El autocuidado se vuelve más sencillo cuando somos más comprensivos con nosotros mismos en lugar de solo ser disciplinados, con esto quiero decir que se requiere tener un compromiso y ser firmes pero al mismo tiempo ser amorosos y comprender las circunstancias que estamos atravesando al lidiar con el trabajo, las labores de casa, cuidar de otros y ser honestos más que fantasiosos cuando hacemos los planes, respetar el tiempo de descanso y estar conscientes de lo que sí puede funcionar y de lo que no.

Te comparto algunos tips para cuidar de ti sin crear más estrés:

  1. Elige algo pequeño en lugar de dejarlo para después.

Cuando hablamos de autocuidado, hasta el acto más pequeño es importante, cuando lo dejamos para después es como no hacer nada. Hacer un pequeño esfuerzo ahora mismo y tomarte unos minutos es verdaderamente empezar y pronto sentirás más cercana la meta.

Un ejemplo: Si la meta son 10 sentadillas, empieza con 5. Si la meta en un litro de agua empieza agregando un vaso grande durante el día. Bajar la expectativa es un buen impulso.

  • Acepta cuando estas verdaderamente cansada.

Cuando estamos cansadas y no escuchamos los avisos del cuerpo es fácil llevarnos al agotamiento y esto vuelve más difícil el autocuidado, incluso mantener la rutina de sueño se complica. Entonces, si estas cansada ¡descansa!. Sin pretender hacer más labores de casa o terminar pendientes que no urgen, deja los platos sucios, no mal gastes tu tiempo y toma una siesta, llega a la cama para dormirte temprano, cierra los ojos y escucha música, estira el cuerpo por un rato, aunque no sepas hacer yoga o ve a darte un baño caliente, recuéstate y eleva tus piernas para que descansen, esto es cuidar de ti. 

Sentarte frente a la TV comiendo y quedarte despierta hasta tarde, no es autocuidado, esto es ignorar tu necesidad de descanso.

Cuidar de ti es responder al cansancio con actos que te ayuden a recuperar energía y sentirte satisfecha con tu cuidado.

  • Practica pequeños actos de alegría:

También les llamo conductas amorosas, porque agregan un poco de amor y alegría a la rutina y requieren poco esfuerzo. Escuchar la música que te provoca bailar mientras te estas arreglando en la mañana o mientras cocinas. Colocar un arreglo de flores en tu escritorio o en la mesa. Darte el tiempo de escribir un nuevo menú que tome menos de 20 minutos cocinarlo y que te entusiasme probar nuevos sabores. Ir al parque a caminar. Servirte una refrescante agua mineral con rodajas de limón o naranja en una copa de cristal. Darte un masaje en los pies con aceites de aromas que disfrutes. Bailar y cantar tres de tus canciones favoritas, prepara un té caliente para disfrutarlo a solas en tu espacio favorito.

Estas pequeñas estrategias son un recordatorio de que mereces cuidarte desde el amor y que no tienen que ser grandes acciones para que te sientas satisfecha contigo.

Puedes hacer una lista de estas actividades que te brindan placer y llevar a cabo una cada día de la semana.

  • Agrega tiempo para ti en tu agenda:

Aparta una cita contigo cada semana y asegúrate de no dejarte plantada. Esto ayuda a no dejarnos en el último lugar de la lista de pendientes. Algunas veces puede ser para tomarte un café con una amiga, para caminar en el parque, para hacer un arreglo de flores, para darte un masaje, para cortarte el cabello, para probar una clase que te interesa, para leer tu novela favorita, para seguir viendo la nueva serie de TV, para darte un baño en tina, para terminar aquello que tienes pendiente pero que es para ti, en fin, cualquier cosa que apoye tu autocuidado, como la lista del punto anterior.

Recuerda que mereces darte la misma comprensión y apoyo que le brindas a tus seres queridos, cuando somos consciente de esto es más fácil no volver a buscar consuelo y apoyo en la comida. La frustración por no lograr las metas empieza a desaparecer y el bienestar comienza a sentirse todos los días, motivándonos a mantener un verdadero autocuidado.

Psict. Marisol Santillán