4 razones que sabotean la Dieta y el Amor propio.

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  1. Hablar sobre el peso de otros o el propio.

Cuando hacemos comentarios sobre el peso de otro, la intensión puede resultar a la inversa de lo que pensamos. Lo que pude ser un cumplido para nosotros puede ser algo con lo que la persona está batallando o padeciendo, ya sea que aumento o perdió peso.

Si nosotros mismos estamos en una batalla contra el peso, y queremos hacerle un elogio a alguien que está bajando de peso por necesidad o gusto, será inevitable y de forma silenciosa compararnos con esta persona, y notando como el otro sí puede y nosotros no, nos invita a la derrota. Y esto baja el amor propio, la auto confianza.

Si esa persona enfrenta un TCA o enfermedad y por ello está perdiendo o ganando peso, el cumplido será acrecentarle el problema.

Hoy en día es un tema que escuchamos todo el tiempo y que en la mayoría de las pláticas de café o sobre mesa sale a relucir, la dieta de moda o el ejercicio, es mejor tratar de cambiar el tema y buscar temas que enriquezcan la vida y no que dejen de fomentar modelos a seguir o estereotipos. Estos temas para quienes somos comedores emocionales nos incomodan más que beneficiarnos. Otro punto que no nos lleva al Amor propio.

  1. Creer que los productos light hacen magia.

Comprar productos light es un arma de dos filos, para quienes somos comedores emocionales y pensamos en comida baja en calorías todo el tiempo, es como abrirle la puerta al “total no engorda” “son poquitas calorías” “qué tanto es tantito”

Es dejar de pensar en el verdadero sabor y disfrutarlo porque es rico para pasar al comer por comer… Nos confiamos demás, creemos que por ser light podemos comer un poco más y más.

A nivel emocional, nos deja sin confianza en nosotros mismos, porque al terminar de comer, muchas veces nos recriminamos haber comido “eso” que nos permitimos o por la cantidad que devoramos. Nos arrepentimos y seguramente llegaran los insultos que diremos al regañarnos, mermando nuestro Amor propio.

  1. Burlarse de nosotros mismos.

Es muy común escuchar como otros se burlan de su peso, ya sea por delgados o por gordos, o bien por sus características y hacen chistes sobre ellos mismos o sobre otros. Algunas veces puede ser sincero, pero la mayoría de las ocasiones, estos comentarios son negativos y actúan de la misma forma en nuestro auto concepto, resuenan dentro de nosotros hasta la medula y al final día lo que parecía chistoso se vuelve doloroso.

Cuando nos expresamos de forma negativa de nosotros mismos, ya sea de nuestro cuerpo o forma de ser, se vuelve mucho más difícil tratarnos con respeto y no encontramos características que sí podemos admirar de nosotros mismos porque la atención está puesta en lo que no nos gusta y no en lo que podríamos apreciar y valorar.  La mayoría de las veces la burla actúa como mecanismo de defensa para esconder algo que en realidad nos lastima.

  1. Calificar a la comida como buena o mala.

Cuando calificamos a la comida como buena o mala nos estamos sentenciando a nosotros mismos a ser buenos o malos, dependiendo de qué tipo de comida hayamos elegido para comer será la idea que tengamos de nosotros mismos.

Si comí de la que he calificado como “buena” estaré contenta con mi elección y esto me hace sentir “buena” para llevar la dieta, pero si por alguna razón comí algo que califico como “malo” entonces soy “mala” para llevar una dieta, para elegir lo sano y lo que debo comer.

Esto naturalmente nos va restando auto confianza y nos impulsa a descalificarnos y criticarnos por quien somos, porque la crítica no para en la comida, también la llevamos a todo lo que hacemos, nos sentimos incapaces de llevar a cabo algo “si no soy capaz de hacer esto bien cómo puedo esperar que lo otro me salga bien”

 

En conclusión, para poder tratarnos con Amor es importante poner atención en los puntos fuertes que tengo, en las cualidades y ver las áreas de oportunidad para mejorar y llevarlas a estar bien conmigo misma. Más allá de poner atención en la comida “buena o mala” es necesario darme cuenta cual me hace bien, con cual trato con amor mi cuerpo. Aprender a respetar mi forma de ser y valorarla es un punto cardinal para regresar a la auto confianza y por consecuencia al Amor propio.

Psict. Marisol Santillán.