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¿Y si no tuvieras que amar tu cuerpo para estar en paz con él?

Por Marisol Santillán

No tienes que amar tu cuerpo para vivir en paz con él

En mi trabajo como psicoterapeuta, muchas veces escucho un sentimiento compartido entre mujeres: la idea de que deberíamos amar nuestro cuerpo puede sentirse más como una exigencia que como un alivio. Intentar forzar una relación positiva con la imagen corporal, cuando lo que sientes es frustración o incomodidad, puede ser agotador. Si alguna vez has sentido que no logras “quererte como deberías”, déjame decirte algo: no estás sola, y no estás rota. Existe una alternativa más amable: la neutralidad corporal.

¿Qué es la neutralidad corporal?

La neutralidad corporal es una invitación a dejar de luchar contra tu cuerpo y empezar a verlo por lo que es: un aliado en tu vida, no un enemigo ni un ídolo. No se trata de amar cada parte, ni de admirar tu reflejo en el espejo todos los días, sino de vivir desde el respeto, la funcionalidad y la aceptación

Imagina que tu cuerpo es como un compañero con el que compartes el camino: no siempre lo vas a entender o a admirar, pero puedes elegir convivir con él desde un vínculo de cuidado, no desde la crítica constante.

¿Por qué puede ayudarte esta perspectiva?

1. Porque es más humana, más realista.

La neutralidad corporal reconoce que nuestras emociones hacia el cuerpo fluctúan, como cualquier otra relación. No tienes que sentirte increíble todo el tiempo para estar bien contigo.

2. Porque protege tu bienestar mental.

Cuando el foco está únicamente en cómo se ve tu cuerpo, es fácil caer en la trampa de la comparación, la culpa y la autoexigencia. Cambiar esa mirada hacia una más neutral puede reducir el estrés, la ansiedad, la vergüenza y los pensamientos obsesivos.

3. Porque te da autonomía, libertad.

Al soltar la necesidad de encajar en un estándar de belleza, recuperas tu libertad de decidir cómo cuidar tu cuerpo según tus necesidades reales, y no según expectativas externas.

¿Cómo empezar a practicar la neutralidad corporal?

Este cambio no ocurre de un día para otro, pero hay pequeños pasos que pueden abrirte el camino:

  • Haz conciencia de tus pensamientos automáticos.
    Presta atención a las ideas que surgen cuando te miras al espejo o eliges qué ponerte. ¿Podrías sustituir juicios duros por observaciones neutrales?
  • Cuestiona las creencias que has aprendido.
    ¿Quién dijo que necesitas cierta talla para ser valiosa o feliz? Muchas de esas ideas vienen de mensajes sociales que puedes desaprender.
  • Celebra momentos de libertad.
    ¿Comiste algo que te gusta sin culpas? ¿Te moviste por placer y no por castigo? Esos son signos de una relación más sana con tu cuerpo, son logros.
  • Rodéate de un entorno que te apoye.
    Busca espacios donde se honre la diversidad corporal y se fomente el respeto, no la perfección. Las voces que te rodean importan.
  • Cultiva presencia.
    El mindfulness, la respiración consciente o simplemente darte pausas para conectar con tus sensaciones puede ayudarte a habitar tu cuerpo con más tranquilidad.
  • Ve paso a paso.
    No necesitas llegar a un “estado ideal” de amor propio. Empieza por aceptar una parte de ti, por reconocer una necesidad, por darte un descanso.

La neutralidad corporal no es resignación, es descanso. Es soltar el ideal inalcanzable para construir una relación contigo más sincera y sostenible en el tiempo. Y desde ahí, empezar a vivir con más ligereza y autenticidad.


No olvides que «tu cuerpo no es un proyecto por corregir, es un hogar que merece cuidado, incluso en los días en que no te gusta.«

En el siguiente escrito te comparto algunos ejercicios que pueden apoyarte.

Y RECUERDA que en sesiones 1.1 podemos revisar cómo es para ti, encontrando juntas diferentes formas de apoyos y una manera más funcional. Escríbeme un correo a para agendar una cita.

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

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Testimonios

Gracias por el taller, me gusto la información. Voy a trabajar para hacer cambio de hábitos en mi salud y a poner mucha atención en mis emociones para cuidarme y tener una gran calidad de vida. Fué maravilloso darme cuenta que soy comedora emocional, pues nunca antes habia comprendido que tambien el restringirme siempre con la comida tenía que ver con mis emociones y mi forma de vivir.

Gracias por compartir tu experiencia, conocimientos y vivencias personales; personalmente fue lo que me permitió tener confianza y compromiso, ya que lo que se muestra del corazón y de los que se vive “es lo más sanador” la dinámica del taller me encantó, aprendí muchísimo!! De mi y de mi nueva forma de comer.

No sé exactamente qué cosas de mi vida se conjuntaron en estos momentos, para expresar que este taller es de los que más ha tocado toda mi vida! Ha superado todas mis expectativas.

Entré buscando respuestas a 20 años de dietas, nutriólogos, especialistas, etc! Buscando que la dieta en la que actualmente estoy, fuera la última para poner fin a una parte de mi vida muy dolorosa.

Y salí con algo mucho más que eso! Con una forma de ver cómo a través del plato de mi comida, se ha reflejado toda mi vida, mis pensamientos, creencias y el nulo contacto con mi propio cuerpo en dónde están todas las respuestas!

Haciendo de este descubrimiento, un viaje a mi interior que con ningún otro terapeuta, había sentido! Ha sido una de las mejores inversiones que he hecho en mí!

Sería un desperdicio, no tomarlo.

GRACIAS es una palabra corta, para todo lo que Marisol me ha dejado con este taller!💖💞

Durante el desarrollo del TALLER MI RELACIÓN EMOCIONAL CON LA COMIDA, comprendí por fin, cómo es que ninguna «dieta restrictiva» fue, es o será la solución para mi control del peso corporal, como tradicionalmente lo creí.

El peso que perdí mediante las innumerables dietas restrictivas ha sido temporal y la constante a lo largo de mi vida… y vaya que le «echado ganitas», entiéndase perder muchos kilos (20, 30, 35 kilos).

A través de este taller me di cuenta que la gran mayoría de los planes de pérdida de peso coinciden en sugerir erradamente restricciones de uno o varios grupos de alimentos, satanizando a muchos o colocando una etiqueta de indeseables, generando una tensión que más tarde o temprano te compulsan a buscar nuevamente todo aquello «prohibido en tu alimentación», siendo el cuento de nunca acabar y sintiéndote peor que cuando iniciaste.

Sin duda este taller es el inicio de un proceso y un camino por transitar, una excelente herramienta de autoconocimiento y el mejor inicio para la reconciliación entre la comida  y YO.

Te agradezco infinito Marisol todo tu apoyo y entrega durante el taller, la valiosa colaboración de Yolanda Santillán y la nueva edición de tu libro.

Una abrazo muy afectuoso y gracias totales!!!

Tu trabajo me parece indispensable para la educación de nuestros hijos, nunca me hubiera imaginado lo parecido que comemos en casa, ahora entiendo a mi hija y a mi misma. Entiendo que no querer hacerme responsable de mis emociones y de mis sentimientos me seguirán llevando a la comida. Gracias Marisol por presentarme tantos sentimientos que no conocía y sé que ahora podre manejar sin taparlos con la comida, el camino empieza con mucho entusiasmo, quiero vivir en atención a mi.

El taller me ayudó a entender que tengo un problema con raíces emocionales y que creía era un problema de alimentación, quería controlar mi tristeza, mi mala autoimagen, mi falta de amor propio controlando mi forma de comer. Me di cuenta que es un problema profundo, pensaba que con estudio, conocimiento, hacer una dieta y otra, algún día lo alcanzaría, este curso me hizo ver qué lo ideal es que reaprender a sentir, sentir todo lo que quería evadir comiendo.

Me gustó la claridad con la que Marisol entiende, maneja y expone un tema tan difícil de entender, porque todo el mundo tiene una solución a esto pero no desde la raíz como este taller. Me siento muy afortunada de haberlo llevado en línea, siento que de otra manera no hubiera sido posible vivirlo, ir cada miércoles hubiera sido imposible ya que vivo en Monterrey.

Me gustaron mucho las dinámicas. Me reconfortaron las respuestas que les daba a mis compañeras y el respeto con el que ella lo maneja así como el respeto que todas tuvimos con las demás participantes.

Gracias nuevamente Marisol.

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

Gracias por hacer de mi a través de tu terapia y el taller una persona más humilde.

Pude pedir perdón a quien lo quería y no podía y lo mejor, me pedí perdón a mi misma.

Gracias por hacerme ver que lo que yo creía un problema, es en realidad una oportunidad de crecer. Y también por hacerme ver que también merezco cuidarme, amarme y aceptarme a mi misma.

Cuando llegue a este taller, llevaba exactamente 20 años a dieta, el eterno círculo de restricción, premio, castigo, morir de hambre y luego comer sin control.

Sabía perfecto el camino, tenía que regresar a la dieta para “ponerme en orden” siempre me preguntaa ¿De verdad no he aprendido nada, después de tanta dieta? ¿De verdad no sé que alimentos me hacen bien? ¿Cuáles no? ¿Qué porciones debo comer?

Claro que me respondía que sí y entonces lo intentaba yo sola, pero al cabo de unos días volvía a comer sin darme cuenta y un día leí un post de Instagram de Marisol y sentí que alguien entendía lo que pasaba en mi cabeza.

Me metí a su perfil y encontré todas las respuestas que necesitaba y la verdad es que no, no había aprendido nada pero la dieta era lo de menos, en realidad no había aprendido nada de mi. Ha sido maravilloso conocer a Marisol y a un grupo de personas que hablamos el mismo idioma, que empatizamos y nos entendemos; pero lo mejor ha sido conocer esa parte de mi que no aceptaba.

Sé que me queda un largo camino pero ahora se por donde debo caminar. ¡Gracias, gracias , gracias Marisol!

Marisol:

Te agradezco el haber cambiado mi percepción, ahora puedo ver diferente, tu libro, el taller y la convivencia han resultado ser un nuevo punto de partida.

Gracias!

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