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Adolescentes en riesgo de ortorexia o vigorexia.

Por Marisol Santillán

Adolescentes en riesgo de ortorexia o vigorexia

  • Comprendiendo qué es la vigorexia y la ortorexia

Vigorexia es la obsesión por tener un cuerpo musculoso, hay dismorfia corporal, es decir el individuo se ve mucho más delgado de lo que está, incluso los adolescentes llegan a sentirse “enclenques”; por lo que hacen ejercicio en exceso, descuidando otras áreas de su vida y la verdadera salud.

Ortorexia es la llamada “enfermedad del siglo XXI”. Consiste en la obsesión por comer sano, lo que deriva en el miedo a los pesticidas, colorantes, aditivos; incluso a perder la salud; por lo que quien la padece busca alimentarse sólo con comida orgánica, lee las etiquetas de todo lo que consume, etc.

A pesar de que hoy en día tenemos un menú amplísimo para elegir a la hora de comer, pareciera que la sociedad lo limita o etiqueta de diferentes maneras.

Actualmente existen diferentes estilos de alimentación: veganos, vegetarianos, etc; lo que ha provocado la difusión de diferentes tipos de dieta, misma que está al alcance de cualquier niño o adolescente con acceso a internet; quienes al no estar bien informados y experimentar la incertidumbre propia de su edad, pueden empezar a intentar distintas dietas a manera de juego hasta convertir esta conducta en un trastorno.

  • Las apariencias engañan

Según la Organización Mundial de la Salud, hoy en día el 28% de la población mundial sufre de trastornos en la conducta alimentaria.

La realidad es que ante tanta información en los medios de comunicación, sin querer, estamos cayendo en la desinformación, y si hay mucha confusión entre los adultos, imagina cómo es para los adolescentes.

Las madres de familia o quienes se encargan de llevar la comida a casa, se enfrentan a muchas dudas a la hora de elegir los alimentos en el supermercado, debido a la diversidad de etiquetas confusas en productos nuevos o importados, aunadas a las falsas creencias que se divulgan como:  “que el huevo era malo y ahora ya no lo es”, “que si el azúcar refinada es mala y es mejor el uso de un sustituto; pero resulta que ahora es malo también”, “que los vegetales están llenos de pesticidas”, “que la leche light es mala”, “que no hay que consumir grasa”, etc.

Si este tipo de información confunde a un adulto, ¿cómo será para un adolescente que está lidiando con las necesidades de propias de su edad como pertenecer, ser aceptado por sus cualidades físicas, ser atractivo para el otro, diferenciarse de los adultos, etc.? La realidad es que reciben esta información; pero no sabe qué hacer con ella, no puede procesarla adecuadamente.

En las redes sociales se muestran estilos de vida, con fotos retocadas, en las que se fabrican fantasías mediante filtros de luz y color, que pueden cambiar un día nublado por soleado; pero debemos recordar que estas aplicaciones no existen en la vida real.

En el día a día, hay cuerpos reales con lonjitas, un vientre no plano que protege los órganos reproductores de la mujer, hay días nublados y soleados… hay tristeza y felicidad, dimensiones y sentimientos que no siempre se muestra en los perfiles de las redes sociales.

Hoy los preadolescentes y adolescentes quieren imitar a personajes de ficción que ven en la TV o en internet y que para ellos son modelos a seguir en su vida y con su cuerpo; sin embargo, no toman en cuenta factores tan importantes como la edad real que hace que los músculos de un chavito de 14 años jamás sean iguales a los de un joven de 20 años.

Esto los lleva a hacer ejercicio en exceso y a buscar dietas que les ayuden a tener cuerpos delgados y/o musculosos, sin darse cuenta que en la búsqueda por alcanzar estos objetivos, su plato de comida se va limitando en variedad, y que las dietas restrictivas afectan su crecimiento.

Agreguemos que los padres que hoy tenemos hijos adolescentes crecimos en la época de las “dietas-caloría” y los “aerobics por TV”, lo cual nos lleva sin querer a apoyar estas conductas de riesgo, con cierto grado de orgullo. Los padres de antes expresaban su preocupación con frases como: “si mi hijo no come, no va a crecer”; pero para los padres de ahora la preocupación se centra en “que coma para que tenga buen cuerpo”.

Cocinar se ha vuelto una carga, un pleito entre lo come uno, el otro, los miedos, los productos light, lo que leí, lo que me dijeron, etc. Sin querer los padres de familia también estamos confundidos.

  • ¿Qué hacer para evitarlo?

Los padres de hoy tenemos una doble tarea:

  1. Desmitificar nuestras ideas, informarnos bien, de manera completa, acerca de qué es recomendable comer para obtener los requerimientos nutricionales acordes a la edad que tenemos; todos, no únicamente los hijos.
  2. Ocuparnos de que la información correcta llegue a nuestros hijos desde edades tempranas.
  3. Hay que recordar que comer rico no está peleado con la salud, la nutrición y lo divertido; punto importante para los chiquitines.
  4. Observar atentamente cómo comen nuestros hijos, qué comen y no fomentar en ellos ideas falsas o perjudiciales hacia la comida y el cuerpo.
  5. No hablar de su cuerpo, no halagarlos ni criticarlos por su figura; sino ocuparnos de transmitirles valores que perduren toda la vida, en lugar de emociones efímeras.
  6. Hablar de sus cualidades y de las características propias que los hacen “ser”.
  7. Fomentar una alimentación que incluya “todo” grupo de alimentos, para que aprendan a elegir calidad.
  8. Revisar con ellos lo que ven a través de las pantallas, buscar juntos información fiable y platicar para aclarar dudas. Fomentar la comunicación, que se atrevan a preguntarnos.
  9. Hacer un menú en familia.
  10. Hacer de la hora de la comida un momento agradable, que se antoje estar juntos.
  11. Que participen para preparar la comida y servir, esto fomenta la autoestima y el reconocimiento en familia.

“La hora de la comida es un buen pretexto para estar juntos”.

  • Recordar para qué comemos

Vale la pena hacer una pausa como papás y recordar “para qué comemos”. Se nos está olvidando que comemos para mantener un componente bilógico, la salud física, fisiológica y emocional; para mantener un equilibrio entre nuestras actividades y los requerimientos de nuestra edad.

“Comemos para nutrirnos y conservar la salud”

 

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

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Testimonios

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

El taller me lleno de esperanza y confianza en mi misma, porque ahora puedo lograr lo que yo quiera y si me equivoco, no se acabó. Volver a intentarlo y seguir practicando sin abandonar todo.

Vivir el aquí el ahora y confiar en mi misma, en mis emociones y sentimientos.

Gracias por esta oportunidad me esta cambiando muchos aspectos de mi vida.

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Gracias por hacer de mi a través de tu terapia y el taller una persona más humilde.

Pude pedir perdón a quien lo quería y no podía y lo mejor, me pedí perdón a mi misma.

Gracias por hacerme ver que lo que yo creía un problema, es en realidad una oportunidad de crecer. Y también por hacerme ver que también merezco cuidarme, amarme y aceptarme a mi misma.

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Cuando llegue a este taller, llevaba exactamente 20 años a dieta, el eterno círculo de restricción, premio, castigo, morir de hambre y luego comer sin control.

Sabía perfecto el camino, tenía que regresar a la dieta para “ponerme en orden” siempre me preguntaa ¿De verdad no he aprendido nada, después de tanta dieta? ¿De verdad no sé que alimentos me hacen bien? ¿Cuáles no? ¿Qué porciones debo comer?

Claro que me respondía que sí y entonces lo intentaba yo sola, pero al cabo de unos días volvía a comer sin darme cuenta y un día leí un post de Instagram de Marisol y sentí que alguien entendía lo que pasaba en mi cabeza.

Me metí a su perfil y encontré todas las respuestas que necesitaba y la verdad es que no, no había aprendido nada pero la dieta era lo de menos, en realidad no había aprendido nada de mi. Ha sido maravilloso conocer a Marisol y a un grupo de personas que hablamos el mismo idioma, que empatizamos y nos entendemos; pero lo mejor ha sido conocer esa parte de mi que no aceptaba.

Sé que me queda un largo camino pero ahora se por donde debo caminar. ¡Gracias, gracias , gracias Marisol!

Me dio seguridad tomar el taller por tu personalidad, preparación que tienes sobre el tema y principalmente la peculiaridad de sensibilizarme ya que lo manejas no solo con teoría sino desde tu experiencia y empatía con nosotros, así que pude ver las heridas que me han llevado a la compulsión o restricción con la comida y tapar mi emociones.

Me dio pauta para trabajar en mi, reconocerme, sentirme merecedora de que valgo y de ser yo misma sin culpas y dejando de sabotearme.

Se me quito el miedo para seguir y responsabilizarme de ponerlo en práctica, estoy muy agradecida por tus enseñanzas y conmigo por darme la oportunidad de ser yo y haber tomado el taller.

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

Marisol, quiero agradecerte por todas las herramientas de las cuales me puedo acompañar en este proceso, gracias por la paciencia, amor y entrega que pones en tu taller es un honor para mí el poder coincidir con gente como tú y el grupo. Por primera vez me sentí identificada con personas que están pasando por lo mismo que yo, comprendí que tengo una mala relación con la comida y con mi cuerpo, pero que también puedo reaprender a alimentarme y esta vez hacerlo con más atención y comprensión a mí, es un proceso y entiendo que lleva su tiempo.

Hoy acepto y amo mi cuerpo sin importar su talla, elijo alimentos y situaciones que sólo brinden bienestar .

Mil gracias Marisol.

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