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Si la foto hablara…

Por Marisol Santillán

Las fotografías son el testigo de muchos momentos de la vida, algunos que eran felices se llenan de nostalgia, otros siguen estando en el almanaque de la felicidad y algún otro que era terrible nos sorprende…

Recuerdo las fotos de las cámaras de 35 mm, esas que no permitían ver en una pantalla la imagen capturada, que se tenía que esperar para verlas y después de revelarlas no había repetición. En aquella época se colocaban en álbumes de papel o cartón y muchos encuentros con familia y amigos eran para verlos, para platicar el viaje o los momentos retratados.

Recuerdo las caras de muchos, incluyéndome, cuando aparecía una foto que no nos gustaba como nos veíamos, algunas veces de vergüenza disfrazada de algo más y otras riendo a carcajadas por lo simpático de la fotografía o el momento a recordar.

Lo que sí es seguro es que en un álbum o dentro de una cajita, todos guardamos una foto que nos recuerda aquella época en la que no nos gustaba como nos veíamos, en la que nos poníamos atrás, medio tapados y en ciertos casos escondiendo el cuerpo porque nos sentíamos gordos, en la que no nos sentíamos aprobados por nuestra propia mirada.

Después de unos años, meses quizá, volvemos a ver la foto y nos decimos “pero si no estaba tan gorda como ahora” “estaba mejor y me sentía igual que ahora” “en esa época estaba haciendo X dieta” en fin… una foto que nos recuerda lo mal que nos sentíamos y, por si fuera poco, que estábamos mejor que ahora o que seguimos igual… sin gustarnos del todo.

Hoy en día me sorprende la cantidad de efectos que pueden modificar una fotografía, la luz, los objetos, el cuerpo, en general la apariencia de una persona puede cambiarse por completo. No se toman un par de fotos del momento, se hacen varías tomas hasta encontrar el ángulo ideal, dónde todo en la foto parezca perfecto. Y de no ser así siempre existe la repetición.

Pues aún con la repetición instantánea de las cámaras y los filtros de los dispositivos, la realidad es que el momento no volverá, esa sensación de no ser adecuados, de no sentirnos bien con nosotros mismos no cambiará y las fotos seguirán siendo el recordatorio, la repetición instantánea de cómo nos sentimos se dará en la forma que seguimos viviendo día a día.

La forma de aparecer en la foto no va a cambiar al menos que sea nuestra actitud la que cambie, menos pose y más autenticidad, menos apariencia y más realidad. Cambiar la forma de mirarnos tiene que ver con la confianza que sentimos hacia nosotros mismos, con reconocernos valiosos, con aceptarnos.

Hay diferentes formas, pero todas tienen que ver con la percepción que tenemos de nosotros mismos, el primer paso es querer trabajar el ti. Tomar psicoterapia, libros, cursos, cualquier herramienta que este en tus posibilidades, pero lo importante es trabajar en ello.

Terapeuta Marisol Santillán

 

 

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

Mis propuestas para ti

Testimonios

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Hoy siento renovada y capaz de empezar nuevos proyectos en mi vida y decidida a empezar a “Sentir”. Gracias por existir y darme la oportunidad de recibir su retroalimentación que me hizo mucho bien, constatar tu experiencia, así como de mis compañeras.

Me voy llena de satisfacción y sabiendo que puedo y que siento.

Gracias

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

Al principio de este taller estaba escéptico y no me consideraba una persona que tuviera problemas con la comida, asistí por acompañar a mi esposa, conforme avanzo el taller descubrí que soy comedor emocional, que compro compulsivamente y que no sabía reconocer mis emociones, las reprimo. Descubrí que hace tiempo no disfruto de la vida.
Hoy tengo herramientas que me servirán también en el futuro para lograr mis objetivos.
Gracias por esta enseñanza.

Quiero empezar por agradecerte el que estés viva y que hayas tenido el valor de aceptar que tenias un problema de salud, haberlo tratado y sobretodo el ayudar a las personas que tenemos problemas en la forma de alimentarnos para empezar a sanarnos y conocer nuestras fallas y virtudes. El haber venido a este taller va a tener (ya lo tiene) un impacto tan positivo en mi vida personal y laboral impactante.

Gracias soy una mejor persona que se va querer, a perdonar y aceptar como lo que siempre ha sido… mujer!

Un millón de gracias.

Gracias Marisol, tu taller me ha cambiado la vida, me reconectó conmigo misma, volví a escucharme, a escuchar a mi cuerpo,  volví amarme y aceptarme, me veo y me siento diferente y eso no tiene nada que ver con el peso, por fin me liberé del yugo de las constantes dietas que solo me hacían infeliz, hoy me elijo a mí, elijo comer con bienestar y elijo escuchar a mi cuerpo y darle lo que necesita.

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

Marisol:

Entré contenta a este taller por que sabía que me iba a servir, yo pensé que me iba a caer bien, pero se me fue de las manos por que superaste todas mis expectativas.

Es el comienzo de una nueva vida que me falta por vivir.

Te quiero dar las gracias por que aprendí mucho y sobre todo por que siento que esto me va a dar libertad.Mil gracias por todo, espero seguirte viendo. Gracias.

El taller me ayudó a entender que tengo un problema con raíces emocionales y que creía era un problema de alimentación, quería controlar mi tristeza, mi mala autoimagen, mi falta de amor propio controlando mi forma de comer. Me di cuenta que es un problema profundo, pensaba que con estudio, conocimiento, hacer una dieta y otra, algún día lo alcanzaría, este curso me hizo ver qué lo ideal es que reaprender a sentir, sentir todo lo que quería evadir comiendo.

Me gustó la claridad con la que Marisol entiende, maneja y expone un tema tan difícil de entender, porque todo el mundo tiene una solución a esto pero no desde la raíz como este taller. Me siento muy afortunada de haberlo llevado en línea, siento que de otra manera no hubiera sido posible vivirlo, ir cada miércoles hubiera sido imposible ya que vivo en Monterrey.

Me gustaron mucho las dinámicas. Me reconfortaron las respuestas que les daba a mis compañeras y el respeto con el que ella lo maneja así como el respeto que todas tuvimos con las demás participantes.

Gracias nuevamente Marisol.

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