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La cuarentena y mi la relación con la comida.

Por Marisol Santillán

Quedarnos en casa por todas las razones justificables ante el coronavirus ha traído grandes cambios en la vida de todos, nuevos retos, aprendizajes y muchas emociones encontradas entre lo que deberíamos estar haciendo, lo que queremos hacer y lo que nos descubrimos haciendo.

Para algunos de nosotros quienes comemos por hambre emocional o quienes están en recuperación de un trastorno de la conducta alimentaria o recuperando una saludable relación con la comida puede ser un momento de vulnerabilidad: “no estoy haciendo el mismo ejercicio que antes y esto me lleva al refrigerador sin darme cuenta” “me doy por vencida, no estoy pudiendo manejar la soledad y la comida me llama” “antes sabía que podía salir a comprarlo cuando quisiera pero ahora que no puedo, cuando voy de compras traigo a casa todo aquello que ya no comía” “no puedo dejar de subirme a la bascula todas las mañanas” “estoy perdiendo el control, mejor no como por largos periodos de tiempo”.

Lo primero que puede ayudar a comprender lo que estamos viviendo es reconocer que no hay una forma correcta para estar ahora, no hay un sentir adecuado para enfrentar algo que nunca imaginamos. No hay una forma apropiada para responder ante lo desconocido, el coronavirus. Bajarle un poco a la exigencia de que tendríamos que estar haciendo lo correcto es un primer paso y el segundo, reconocer que a ratos somos vulnerables y aceptar que, también a ratos somos fuertes.

Para quienes hemos lidiado con el peso y la dieta por muchos años, esta conducta nos ha dado una falsa promesa de control y seguridad. Y digo falsa porque en realidad es mental y emocionalmente cansado, al llevar una dieta nos sentimos “a ratos” que tenemos el control y en estos momentos donde debemos estar en casa y nos sentimos impotentes y sin certeza, buscamos recuperar el control con lo que ya conocemos, la Dieta, la Comida y el Peso de nuestro cuerpo, lo que nos genera otro tipo de ansiedad: encontrar una dieta que funcione, bajar de peso, salir de la cuarentena mejor que como estábamos, encontrar el producto perfecto para moldear el cuerpo, etc.

Buscamos el control fuera de nosotros mismos y contrariamente a lo que imaginamos, este “salvavidas” nos lleva a desconfiar, porque muy en el fondo de nosotros tampoco tenemos la seguridad de que funcione.

Hoy te invito a que cambies esa actitud mirando dentro de ti. No se trata de corregir o dominar lo que sucede afuera, sino de generar la certeza de que la forma en la que estás dirigiendo tu autocuidado es lo que te regresará a la confianza, a la única que sí puedes observar y moderar, CONFIAR EN TI:

Confiar en que tu conducta es lo mejor que puedes hacer hoy por ti requiere de esfuerzo al principio, quizá implique recoger pedacitos rotos y volverlos a pegar, créeme ¡vale la pena!  porque te brinda dosis de tranquilidad, porque te genera un poco más de seguridad para estos tiempos, porque sabes que haces lo mejor para ti y sobre todo porque es la mejor manera de demostrarte amor.

  • En tu plato de comida, invierte tiempo en saber que está rico, que es saludable para tu cuerpo y estado de salud, sin restricción, pero sí con bienestar.
  • Respeta tus horarios de comida, más allá de un reloj, por las sensaciones de hambre y saciedad.
  • Cuidas tu higiene de sueño procurando dormir y despertar a la misma hora de costumbre, esto te mantiene en una rutina similar a la cotidiana.
  • En tus horas de trabajo del hogar o de oficina en casa, procura cubrir las responsabilidades que te corresponden y delega las que no son tuyas o pide apoyo, es muy válido.
  • Durante el día, mereces tener ratos de gozo, de diversión e incluso de ~no hacer nada~.
  • Mueve tu cuerpo para expresarte o para mover energía y evitar dolores por tensión muscular, puedes bailar, pintar, estirarte, etc.
  • Cuida tu higiene personal, arréglate para ti, tu eres tu mejor invitado en casa.

Confía en que lo que sientes es natural, que es válido, que es cambiante porque la vida no es estática, pero que si es necesario te apoyarás en otros para pedir, para expresar e incluso para abrazar.

Confía en que tu instinto te avisará si necesitas otro tipo de apoyo, de psicoterapia o incluso médico y confía en que puedes buscarlo.

Confía en que no se trata de hacerlo perfecto sino de brindarte autoapoyo.

Confía en que puedes bajar el ritmo y que poco a poco regresaremos a la cotidianidad.

Confía en que el malestar y la incomodidad de ahora es para un bien mayor que tarde o temprano llegará.

Me gustaría que esta confianza pueda apoyarte a reconciliarte con la idea de que si en esta cuarentena subes un par de kilos o un poco más, en realidad no es tan importante como salir con salud. Retener líquidos, tener un poco más de hambre estomacal o fisiológica es natural cuando vivimos momentos de estrés, el cuerpo lo reciente y aunque no lo parezca, pide alimento para tener la energía suficiente en este estado de alerta. Y también es natural que en otros momentos no tengas apetito. Recuerda que lo único que no podemos recuperar es la vida.

Si antes de la cuarentena estabas llevando algún tratamiento médico o de psicoterapia, no lo dejes, el acompañamiento en estos momentos puede ser un apoyo indispensable en tu bienestar.

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

Mis propuestas para ti

Testimonios

Entre al taller de Marisol por recomendación de una amiga, ella insistía que el ejercicio y mi dieta eran una exageración. En el taller con las palabras de Marisol comprendí a que se refería.

Si bien no tengo muchos kilos encima, tenía mucho miedo a ser gorda, en mi casa eso está prohibido y eso me mantenía sin estar en el peso deseado y con un plato lleno de comida muy triste. Todos los días iba a gimnasio y a caminar. Entendí que con el grupo y sus anécdotas, más todos los temas que Marisol nos enseña, que me estaba haciendo daño.

Salgo del taller con muchos aprendizajes sobre mis sentimientos, con un mapa que se llama hambre emocional y que empieza a ser una guía más amorosa que la dieta.

Me siento tranquila en mi cuerpo y empiezo a reconciliarme con la comida. Se que aquí no termina y que la responsabilidad de darme bienestar es solo mía.

Gracias totales Marisol por compartirnos tu experiencia y todo lo que nos enseñas. Sin temor a equivocarme este es un taller que les recomiendo al 100%

Marisol:

Te agradezco el haber cambiado mi percepción, ahora puedo ver diferente, tu libro, el taller y la convivencia han resultado ser un nuevo punto de partida.

Gracias!

Durante el desarrollo del TALLER MI RELACIÓN EMOCIONAL CON LA COMIDA, comprendí por fin, cómo es que ninguna «dieta restrictiva» fue, es o será la solución para mi control del peso corporal, como tradicionalmente lo creí.

El peso que perdí mediante las innumerables dietas restrictivas ha sido temporal y la constante a lo largo de mi vida… y vaya que le «echado ganitas», entiéndase perder muchos kilos (20, 30, 35 kilos).

A través de este taller me di cuenta que la gran mayoría de los planes de pérdida de peso coinciden en sugerir erradamente restricciones de uno o varios grupos de alimentos, satanizando a muchos o colocando una etiqueta de indeseables, generando una tensión que más tarde o temprano te compulsan a buscar nuevamente todo aquello «prohibido en tu alimentación», siendo el cuento de nunca acabar y sintiéndote peor que cuando iniciaste.

Sin duda este taller es el inicio de un proceso y un camino por transitar, una excelente herramienta de autoconocimiento y el mejor inicio para la reconciliación entre la comida  y YO.

Te agradezco infinito Marisol todo tu apoyo y entrega durante el taller, la valiosa colaboración de Yolanda Santillán y la nueva edición de tu libro.

Una abrazo muy afectuoso y gracias totales!!!

Gracias Marisol por compartir tu experiencia y a través de esto ayudarme a conocer mi cuerpo y a quererlo y empezar a tratar de reconocer los sentimientos y emociones que me mueven a tener un atorón y mala relación con la familia.

Me voy muy feliz porque como que al aplicar tus recomendaciones voy a estar bien.

Mi experiencia:

Fue un taller que tenía pendiente, pero con flojera y pensando “ojalá me ayude”, “espero la magia”.

No fue magia porque tengo y tuve que trabajar en mí, pero si fue magia por que en poco tiempo trabajé cosas de años y que me afectaban a mil.

Me voy feliz con un cambio de actitud y con tantas ganas de seguir adelante con este trabajo.

El taller me parece una gran herramienta para la vida, no solo para tener una buena Relación con la Comida. Me voy agradecida contigo Marisol por todo lo que nos trasmitiste y agradecida conmigo de brindarme este espacio de autoconocimiento.

Te felicito por tu labor, la constancia y la forma tan linda y profesional de llevar el taller.

Me llevo un gran compromiso conmigo y me voy segura de lograr mi meta, retroalimentandome todos los días.

Gracias.

Gracias por el taller, me gusto la información. Voy a trabajar para hacer cambio de hábitos en mi salud y a poner mucha atención en mis emociones para cuidarme y tener una gran calidad de vida. Fué maravilloso darme cuenta que soy comedora emocional, pues nunca antes habia comprendido que tambien el restringirme siempre con la comida tenía que ver con mis emociones y mi forma de vivir.

Entendí muy bien el taller, desde el primer ejercicio, tomé todas las herramientas, lo que no había encontrado antes. Me gustaría mas tiempo y mayor espacio. Por primera vez escuche mi cuerpo, supe qué en realidad mi cuerpo necesita: poca cantidad de comida.

Ahora sé que no soy una enferma irremediable y eso me emociona muchísimo, además de que soy mi propia medicina, eso me ilumina y me compromete a atizar la llamita, estoy feliz!

Hoy siento renovada y capaz de empezar nuevos proyectos en mi vida y decidida a empezar a “Sentir”. Gracias por existir y darme la oportunidad de recibir su retroalimentación que me hizo mucho bien, constatar tu experiencia, así como de mis compañeras.

Me voy llena de satisfacción y sabiendo que puedo y que siento.

Gracias

Me pareció un curso muy padre que te quita muchas vendas de los ojos y te ayuda o motiva para seguir adelante. Sigan así! Muchas Gracias por todo! Felicidades!

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