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La mirada de papá influye en mi propia aceptación.

Por Marisol Santillán

Papá, mi cuerpo, mis emociones y la comida.

Llegó el día para que festejamos a papá, ese hombre maravilloso que nos ayudó a  llegar  al mundo y es parte imprescindible de cómo nos relacionamos con nosotros mismos  y con el entorno…

Durante nuestro desarrollo papá va tomando diferentes matices; cuando somos niños y sin importar nuestro sexo, es el hombre increíble, nadie es mejor que “mi papá” es un héroe hecho realidad. Por lo mismo su cariño y su atención son importantes para aprender a andar en bicicleta, para jugar futbol o para ser la princesa de la casa. Él nos ayuda a aceptar y seguir normas de conducta para ser un mejor ser humano y que más tarde se convertirán en el respeto a la autoridad y a nosotros mismos.  Más allá de darme la vida, él me enseñará como será mi vida.

Cuando estamos en la pubertad y adolescencia, en el caso de las mujeres, nos ayuda a aceptar los cambios de niña a mujer; con  su mirada llena de cariño y respeto nos enseña con orgullo como se trata a una dama. De esta depende si nos podremos aceptar como una mujer bonita que se está convirtiendo en mujer. Sus palabras de reconocimiento nos harán sentir seguras y aceptables o no. En el caso del varón: dependerá la forma en que se identifique con el mismo sexo de forma adecuada y aprenda a llevar este roll desde la imitación a su héroe. De la calidad en que se relaciona  padre e hijo dependerá el padre en que éste se convertirá en un futuro.  Por lo tanto entre mejor sea la relación que tenemos con Papá, mejor será la manera en que nos relacionemos con el pequeño mundo en el que crecemos para más adelante ser adultos conviviendo con el entorno.

¿Cómo influye en nuestra relación con la comida?

Como ya lo hemos visto, tener una mala relación con la comida tiene que ver con el vínculo que hicimos entre las emociones y nuestra forma de comer.   Por lo tanto si durante nuestro desarrollo no recibimos la aceptación de papá de manera incondicional y  tuvimos que estar haciendo circo, maroma y teatro para conseguirla, quizá este es un punto que nos llevó a no estar satisfechos con nosotros mismos y nos refugiamos comiendo demás para tapar la tristeza y la frustración que esto nos provocó.

Muchos de nosotros, los comedores emocionales, cuando nos sentimos vulnerables seguimos siendo estos niños pequeñitos buscando el reconocimiento y aceptación de papá; seguimos reaccionando con el mecanismo de defensa que descubrimos en el pasado para sobrevivir: comer.

Si hoy eres papá recuerda: *Que tu hijo varón necesita de tu ejemplo para tratar a la mujer, para llevar el roll de hombre y no de macho. Que es de tu imagen de la que él aprenderá a vestirse con respeto a sí mismo y las ganas de superarse día a día. *Ten presente que para que tu hija sea siempre una dama, necesita ser tratada desde niña como tal y sentirse aceptada por ti. *Que la forma en que sea aceptada por ti será una voz que siempre escuchará frente al espejo. *La crítica y los juicios a su físico y personalidad, no ayudan y si promueven una baja autoestima. *Tus palabras de reconocimiento a su físico van más allá de la belleza, es reconocer la salud, la fuerza, el deporte, su feminidad, etc. Validar lo su forma de ser y sus cualidades  son punto cardinal para  su sano crecimiento y desarrollo durante toda su vida. *El amor incondicional forma más y motiva a ser un mejor ser humano. *Tu manera de comer y hablar de tu propio cuerpo son ejemplo vital para que tus hijos tengan una sana relación con la comida y con su cuerpo. *Hablar de tus emociones les dará fortaleza para tener una sana relación con sus emociones y aprenda a satisfacerlas. *Tener una actividad deportiva como disciplina en tu vida, los llevará a buscar una actividad para seguir tu ejemplo de darse salud y bienestar.

¡Aprovecha cada instante para pasar tiempo con tu familia, pretextos sobran!

Si tienes la fortuna de tener a tu padre presente no olvides decirle cuanto lo quieres y agradécele todo lo que ha hecho por ti.

¡¡Feliz día del padre!!

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

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Testimonios

Gracias Marisol, tu taller me ha cambiado la vida, me reconectó conmigo misma, volví a escucharme, a escuchar a mi cuerpo,  volví amarme y aceptarme, me veo y me siento diferente y eso no tiene nada que ver con el peso, por fin me liberé del yugo de las constantes dietas que solo me hacían infeliz, hoy me elijo a mí, elijo comer con bienestar y elijo escuchar a mi cuerpo y darle lo que necesita.

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

El taller me ayudó a entender que tengo un problema con raíces emocionales y que creía era un problema de alimentación, quería controlar mi tristeza, mi mala autoimagen, mi falta de amor propio controlando mi forma de comer. Me di cuenta que es un problema profundo, pensaba que con estudio, conocimiento, hacer una dieta y otra, algún día lo alcanzaría, este curso me hizo ver qué lo ideal es que reaprender a sentir, sentir todo lo que quería evadir comiendo.

Me gustó la claridad con la que Marisol entiende, maneja y expone un tema tan difícil de entender, porque todo el mundo tiene una solución a esto pero no desde la raíz como este taller. Me siento muy afortunada de haberlo llevado en línea, siento que de otra manera no hubiera sido posible vivirlo, ir cada miércoles hubiera sido imposible ya que vivo en Monterrey.

Me gustaron mucho las dinámicas. Me reconfortaron las respuestas que les daba a mis compañeras y el respeto con el que ella lo maneja así como el respeto que todas tuvimos con las demás participantes.

Gracias nuevamente Marisol.

«Es un taller extraordinario que te permite hacer una pausa y voltear la vista hacia ti misma/o.

Te enseña a comprenderte, a analizarte sin juicio, a quererte mucho (así con tu «grasita» y tu peso).

Aprendes técnicas para llevar una mejor alimentación y separar tus emociones de la comida.

Hay otros temas que ayudan a valorarte y te motivan a emprender un cambio en tu vida, siempre con paciencia y cariño.”

Me dio seguridad tomar el taller por tu personalidad, preparación que tienes sobre el tema y principalmente la peculiaridad de sensibilizarme ya que lo manejas no solo con teoría sino desde tu experiencia y empatía con nosotros, así que pude ver las heridas que me han llevado a la compulsión o restricción con la comida y tapar mi emociones.

Me dio pauta para trabajar en mi, reconocerme, sentirme merecedora de que valgo y de ser yo misma sin culpas y dejando de sabotearme.

Se me quito el miedo para seguir y responsabilizarme de ponerlo en práctica, estoy muy agradecida por tus enseñanzas y conmigo por darme la oportunidad de ser yo y haber tomado el taller.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

Entendí muy bien el taller, desde el primer ejercicio, tomé todas las herramientas, lo que no había encontrado antes. Me gustaría mas tiempo y mayor espacio. Por primera vez escuche mi cuerpo, supe qué en realidad mi cuerpo necesita: poca cantidad de comida.

Ahora sé que no soy una enferma irremediable y eso me emociona muchísimo, además de que soy mi propia medicina, eso me ilumina y me compromete a atizar la llamita, estoy feliz!

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Este taller me ha abierto a posibilidades infinitas, pues me ha permitido ver que mis miedos que me han tenido paralizada por muchos años, ahora pueden ser el motor para buscar un camino diferente y me haga actuar. Hoy al terminar el taller, estoy consciente de mis carencias, pero también, de que he puedo elegir ser feliz.
¡Muchas gracias!

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