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El cambio llega con el tiempo…

Por Marisol Santillán

Hace unos días platicaba con una amiga quien fue mi cómplice en el mundo de las dietas y quien también tenía una relación emocional con la comida, después de casi 15 años de haber empezado el cambio, las dos cometamos que el cambio seguía y seguía, que nos descubríamos comiendo diferente que al inicio, que hace 5 años e incluso que el año pasado…

Cuando iniciamos el cambio parece algo lejano, casi imposible, tratar de no comer demás, tratar de no ir al atracón después de una frustración, tratar de no hacer dietas restrictivas, de no usar conductas compensatorias ¡uff! Dejar de comer por hambre emocional se ve muy lejano, pero con el tiempo la transformación sigue sucediendo.

Quienes trabajamos en el cambio de nuestra forma de comer para dejar de vivir haciendo dietas y liberarnos del hambre emocional, podemos sentirnos frustrados durante el proceso porque el camino es así, subidas y bajadas, avance y de pronto un retroceso,  logramos mantenerlo por meses y a ratos sentimos que estamos estancados y que nunca llegaremos a comer de forma natural; nos sentimos agotados de poner tanta energía en el proceso, nos cansamos de estar atentos todo el tiempo al mundo de las emociones, a los sabores, a las sensaciones, a estar en conciencia y pensamos que sería mejor regresar al mundo conocido de la dieta, que alguien más nos diga qué comer y cómo hacerlo, parecería que tirarnos a la inconsciencia es menos cansado. Créeme, el cambio se dará poco a poco, la transformación sigue su curso mientras lo practiques, la única manera de que falles es dándote por vencida, lo cual también significaría renunciar a tu bien-estar.

A veces parece que en la forma de comer todo va bien, que la mirada en el espejo sigue siendo amorosa, pero de pronto encontramos que en otras áreas de la vida hay estrés, angustia, ansiedad, ya sea en el trabajo, en la vida de pareja o en lo social y nos descubrimos comiendo demás por varios días, sin llegar al atracón pero sí consumiendo muchos carbohidratos (alimentos que consuelan). En esos momentos necesitamos llevar la atención a las áreas que están en crisis y darnos cuenta de cual es el problema para poder resolverlo y dejarlo atrás. Recuerda que pedir apoyo es válido o bien, acudir a sesiones de psicoterapia, no tienes que hacerlo todo a solas.

No se trata de comer perfecto, no se trata de que la vida sea perfecta, puedo decirte que la vida de mi amiga y la mía no lo son y tampoco lo es nuestra forma de comer, lo que sí ha cambiado es que la batalla con la dieta, la comida y el espejo se quedo atrás. A veces comemos demás, pero las ganas de refugiarnos en la comida ya no es parte de nosotras. Los patrones de conducta han cambiado, ahora hacemos elecciones que sean saludables para todas las áreas de vida. Nuestras herramientas para lidiar con el hambre emocional han sido cada vez más y se han enriquecido con el tiempo… este cambio constante se ha dado porque no nos dimos por vencidas.

¡NO TE RINDAS! Sigue adelante y créeme, el cambio se dará. CONFÍA en el proceso y en ti.

Marisol Santillán, Psicoterapueta Gestalt.

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

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Testimonios

Gracias Marisol, tu taller me ha cambiado la vida, me reconectó conmigo misma, volví a escucharme, a escuchar a mi cuerpo,  volví amarme y aceptarme, me veo y me siento diferente y eso no tiene nada que ver con el peso, por fin me liberé del yugo de las constantes dietas que solo me hacían infeliz, hoy me elijo a mí, elijo comer con bienestar y elijo escuchar a mi cuerpo y darle lo que necesita.

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

El taller me ayudó a entender que tengo un problema con raíces emocionales y que creía era un problema de alimentación, quería controlar mi tristeza, mi mala autoimagen, mi falta de amor propio controlando mi forma de comer. Me di cuenta que es un problema profundo, pensaba que con estudio, conocimiento, hacer una dieta y otra, algún día lo alcanzaría, este curso me hizo ver qué lo ideal es que reaprender a sentir, sentir todo lo que quería evadir comiendo.

Me gustó la claridad con la que Marisol entiende, maneja y expone un tema tan difícil de entender, porque todo el mundo tiene una solución a esto pero no desde la raíz como este taller. Me siento muy afortunada de haberlo llevado en línea, siento que de otra manera no hubiera sido posible vivirlo, ir cada miércoles hubiera sido imposible ya que vivo en Monterrey.

Me gustaron mucho las dinámicas. Me reconfortaron las respuestas que les daba a mis compañeras y el respeto con el que ella lo maneja así como el respeto que todas tuvimos con las demás participantes.

Gracias nuevamente Marisol.

«Es un taller extraordinario que te permite hacer una pausa y voltear la vista hacia ti misma/o.

Te enseña a comprenderte, a analizarte sin juicio, a quererte mucho (así con tu «grasita» y tu peso).

Aprendes técnicas para llevar una mejor alimentación y separar tus emociones de la comida.

Hay otros temas que ayudan a valorarte y te motivan a emprender un cambio en tu vida, siempre con paciencia y cariño.”

Me dio seguridad tomar el taller por tu personalidad, preparación que tienes sobre el tema y principalmente la peculiaridad de sensibilizarme ya que lo manejas no solo con teoría sino desde tu experiencia y empatía con nosotros, así que pude ver las heridas que me han llevado a la compulsión o restricción con la comida y tapar mi emociones.

Me dio pauta para trabajar en mi, reconocerme, sentirme merecedora de que valgo y de ser yo misma sin culpas y dejando de sabotearme.

Se me quito el miedo para seguir y responsabilizarme de ponerlo en práctica, estoy muy agradecida por tus enseñanzas y conmigo por darme la oportunidad de ser yo y haber tomado el taller.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

Entendí muy bien el taller, desde el primer ejercicio, tomé todas las herramientas, lo que no había encontrado antes. Me gustaría mas tiempo y mayor espacio. Por primera vez escuche mi cuerpo, supe qué en realidad mi cuerpo necesita: poca cantidad de comida.

Ahora sé que no soy una enferma irremediable y eso me emociona muchísimo, además de que soy mi propia medicina, eso me ilumina y me compromete a atizar la llamita, estoy feliz!

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Este taller me ha abierto a posibilidades infinitas, pues me ha permitido ver que mis miedos que me han tenido paralizada por muchos años, ahora pueden ser el motor para buscar un camino diferente y me haga actuar. Hoy al terminar el taller, estoy consciente de mis carencias, pero también, de que he puedo elegir ser feliz.
¡Muchas gracias!

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