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BAJA EL RITMO EN LA VIDA Y BAJARÁ EL RITMO EN TU PLATO DE COMIDA.

Por Marisol Santillán

Es difícil comer con atención y conscientemente cuando tenemos un ritmo de vida acelerado, con una vida altamente competitiva y lo que esto requiere, pendientes por cubrir, tareas por terminar y en los tiempos libres, sin darnos cuenta del todo, nos encontramos ordenando, limpiando, yendo al supermercado, pagando cuentas, atendiendo hijos, etc. Inevitablemente esto se refleja también en la forma cómo comemos y lo hacemos de manera aparentemente eficiente y nos decimos “entre menos tiempo pierda comiendo, más tiempo tendré para hacer otras cosas”.  Es como estar acostumbrados a estar en modo acelerado incluso para descansar.  

No sabemos bajar el ritmo, confundimos ser productivos y eficientes con rapidez. ¿Te ha pasado que te encuentras moretones o pequeños raspones en tus brazos o piernas y nos sabes cómo paso? Esto puede ser una muestra de que haces las cosas tan rápido que no hay una verdadera consciencia de que lo estas haciendo, falta atención al momento.

Quizá esto lo aprendimos al ver que nuestros padres se molestaban con nosotros cuando éramos niños por no lograr ir a su ritmo, que seguramente era acelerado y para evitar el regaño entendimos que así debía de ser. También puede ser que durante algún momento de la vida tuvimos que ser altamente competitivos para lograr nuestras metas y es como si el chip se hubiera quedado pegado, evitando así ser criticados o derrotados.

¿Te has preguntado cuántos momentos placenteros te has perdido por ir tan rápido?

Por ejemplo, mirar con calma el cielo, descansar las piernas después de un día ajetreado, disfrutar un rico platillo desde la vista, su olor y sabor o hasta una buena carcajada por algún momento chusco. No es lo mismo hacerlo consciente que solo pasarlo rápido e ir a lo que sigue.  

¿Cuánto de esto lo hacemos para ser productivos o para quedar bien con otros y no con nosotros mismos? Vivir en modo acelerado es agotador, no crees?

Una vez que somos conscientes de esto, podemos desaprender para aprender y darnos cuenta de la presión que esto ejerce sobre nuestras conductas sin tener una verdadera razón. Y entonces podemos poner verdadera atención en lo que estamos haciendo -para qué lo hago, cómo lo estoy haciendo, me satisface o no- y entonces al escuchar esa voz que dice “corre, rápido, termina para hacer lo que sigue” detente y grítale fuerte “¡Cállate! Voy a mi propio ritmo” al hacerlo levanta tu cabeza, hecha tus hombros hacia atrás y cree en ti, tu propio ritmo te permite ir más lento, estar presente, contactar con tus emociones, con tu cuerpo y sí, también disfrutar de lo que haces. Respira un momento de forma consciente y después continúa lo que estabas haciendo, notarás la diferencia.

¿Te imaginas cómo se reflejará esto en tu forma de comer?

Al darnos cuenta de que comer es un acto que solo nos involucra a nosotros mismos, que no tenemos que hacerlo al ritmo de otros, que se vale disfrutar cada bocado, que no tenemos que comer todo lo que esta en el plato, que la comida tiene diferente sabor cuando la probamos conscientemente, en fin, que cuando comemos lo hacemos para nutrirnos con la vista, el olfato, el paladar y que es nuestro propio cuerpo el que la recibe y la digiere.

Que cuando bajamos el ritmo de la vida el plato de comida también se vive diferente, con menos juicios y más atención a lo que experimenta el cuerpo, que también es solo nuestro.

Bajar el ritmo tomará tiempo, para crear un habito nuevo se requiere tener la intención día a día para lograrlo.  Una herramienta que puede ayudar a darnos cuenta de que estamos en -modo acelerado- es pidiéndole a alguien de confianza que nos informe cuando nos vea actuando de este modo, y entonces vuelve a gritarle a esa voz: “¡Cállate! Voy a mi propio ritmo” y repite esta frase agregando lo que necesites.

“Merezco ir a mi propio ritmo, merezco darme tiempo para…”

¡baja el ritmo en tu vida, ser más consciente de ti se reflejará en tu relación con la comida y tu cuerpo te lo agradecerá!

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

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Testimonios

Entre al taller de Marisol por recomendación de una amiga, ella insistía que el ejercicio y mi dieta eran una exageración. En el taller con las palabras de Marisol comprendí a que se refería.

Si bien no tengo muchos kilos encima, tenía mucho miedo a ser gorda, en mi casa eso está prohibido y eso me mantenía sin estar en el peso deseado y con un plato lleno de comida muy triste. Todos los días iba a gimnasio y a caminar. Entendí que con el grupo y sus anécdotas, más todos los temas que Marisol nos enseña, que me estaba haciendo daño.

Salgo del taller con muchos aprendizajes sobre mis sentimientos, con un mapa que se llama hambre emocional y que empieza a ser una guía más amorosa que la dieta.

Me siento tranquila en mi cuerpo y empiezo a reconciliarme con la comida. Se que aquí no termina y que la responsabilidad de darme bienestar es solo mía.

Gracias totales Marisol por compartirnos tu experiencia y todo lo que nos enseñas. Sin temor a equivocarme este es un taller que les recomiendo al 100%

Marisol:

Te agradezco el haber cambiado mi percepción, ahora puedo ver diferente, tu libro, el taller y la convivencia han resultado ser un nuevo punto de partida.

Gracias!

Durante el desarrollo del TALLER MI RELACIÓN EMOCIONAL CON LA COMIDA, comprendí por fin, cómo es que ninguna «dieta restrictiva» fue, es o será la solución para mi control del peso corporal, como tradicionalmente lo creí.

El peso que perdí mediante las innumerables dietas restrictivas ha sido temporal y la constante a lo largo de mi vida… y vaya que le «echado ganitas», entiéndase perder muchos kilos (20, 30, 35 kilos).

A través de este taller me di cuenta que la gran mayoría de los planes de pérdida de peso coinciden en sugerir erradamente restricciones de uno o varios grupos de alimentos, satanizando a muchos o colocando una etiqueta de indeseables, generando una tensión que más tarde o temprano te compulsan a buscar nuevamente todo aquello «prohibido en tu alimentación», siendo el cuento de nunca acabar y sintiéndote peor que cuando iniciaste.

Sin duda este taller es el inicio de un proceso y un camino por transitar, una excelente herramienta de autoconocimiento y el mejor inicio para la reconciliación entre la comida  y YO.

Te agradezco infinito Marisol todo tu apoyo y entrega durante el taller, la valiosa colaboración de Yolanda Santillán y la nueva edición de tu libro.

Una abrazo muy afectuoso y gracias totales!!!

Gracias Marisol por compartir tu experiencia y a través de esto ayudarme a conocer mi cuerpo y a quererlo y empezar a tratar de reconocer los sentimientos y emociones que me mueven a tener un atorón y mala relación con la familia.

Me voy muy feliz porque como que al aplicar tus recomendaciones voy a estar bien.

Mi experiencia:

Fue un taller que tenía pendiente, pero con flojera y pensando “ojalá me ayude”, “espero la magia”.

No fue magia porque tengo y tuve que trabajar en mí, pero si fue magia por que en poco tiempo trabajé cosas de años y que me afectaban a mil.

Me voy feliz con un cambio de actitud y con tantas ganas de seguir adelante con este trabajo.

El taller me parece una gran herramienta para la vida, no solo para tener una buena Relación con la Comida. Me voy agradecida contigo Marisol por todo lo que nos trasmitiste y agradecida conmigo de brindarme este espacio de autoconocimiento.

Te felicito por tu labor, la constancia y la forma tan linda y profesional de llevar el taller.

Me llevo un gran compromiso conmigo y me voy segura de lograr mi meta, retroalimentandome todos los días.

Gracias.

Gracias por el taller, me gusto la información. Voy a trabajar para hacer cambio de hábitos en mi salud y a poner mucha atención en mis emociones para cuidarme y tener una gran calidad de vida. Fué maravilloso darme cuenta que soy comedora emocional, pues nunca antes habia comprendido que tambien el restringirme siempre con la comida tenía que ver con mis emociones y mi forma de vivir.

Entendí muy bien el taller, desde el primer ejercicio, tomé todas las herramientas, lo que no había encontrado antes. Me gustaría mas tiempo y mayor espacio. Por primera vez escuche mi cuerpo, supe qué en realidad mi cuerpo necesita: poca cantidad de comida.

Ahora sé que no soy una enferma irremediable y eso me emociona muchísimo, además de que soy mi propia medicina, eso me ilumina y me compromete a atizar la llamita, estoy feliz!

Hoy siento renovada y capaz de empezar nuevos proyectos en mi vida y decidida a empezar a “Sentir”. Gracias por existir y darme la oportunidad de recibir su retroalimentación que me hizo mucho bien, constatar tu experiencia, así como de mis compañeras.

Me voy llena de satisfacción y sabiendo que puedo y que siento.

Gracias

Me pareció un curso muy padre que te quita muchas vendas de los ojos y te ayuda o motiva para seguir adelante. Sigan así! Muchas Gracias por todo! Felicidades!

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