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La importancia de Sentir para escuchar al Cuerpo

Por Marisol Santillán

Nos enseñaron: A no sentirlo, a no hacerle caso: “tápate hace frío”, “ya es hora de comer” etc. Con ello fuimos haciendo a un lado nuestras propias sensaciones “¿estoy mal, yo no siento frío?”, “¿debería de comer?

A calificarlo: gordo/flaco bonito/feo. Y aprendimos a calificarnos. Una vez más nuestra atención se distrae del cuerpo para atender lo que está “afuera de nosotros”.

A escuchar a otros… Con obligaciones, creencias y más; todo para cumplir un requisito familiar o social.

Entonces ¿Cómo relacionarnos de una manera correcta con nuestro cuerpo?

A la hora de cocinar frecuentemente usamos una herramienta que nos guíe: una báscula, una medida que puede ser una pizca, una cucharada o una taza, etc.

Tenemos una aplicación que nos dice el clima, el tráfico ¿Por qué no usar al cuerpo cómo termómetro de la vida? Es tan maravilloso, que no hay una máquina lo suficientemente inteligente para igualarlo.

Dice Fritz Perls, fundador de la Terapia Gestalt “Yo soy un cuerpo”, entonces, ¿por qué verlo cómo algo separado/aparte?

El cuerpo está en contacto con todo lo que nos rodea, con el aire, con las texturas, con la naturaleza y con otros cuerpos que a su vez también irradian algo que nuestro cuerpo recibe e interpreta. El cuerpo nos pone en alerta, nos detiene o nos impulsa. El cuerpo expresa, comunica, siente placer o dolor, deseos y mucho más; cuando aprendemos a sentirlo se convierte en el mejor indicador de nuestras necesidades; a través del cuerpo sentimos el amor con un abrazo o una mirada, en el cuerpo está la sensación del hambre, de frio, o la necesidad de una pausa que nos recupere del trajín del día.

Es importante escucharlo para no llevarlo al extremo del cansancio, de la comida, de la carencia; El cuerpo nos manda avisos, como un pequeño dolor en la boca del estómago, tensión en los hombros; manda una alerta al acercarnos a lo que no deseamos y un impulso enérgico cuando vamos en la dirección correcta.

El cuerpo es sabio, sólo debemos confiar en sus sensaciones, aprender a escucharlo y atender las señales.

  • No es un saco de basura

Cuando no lo escuchamos parece que el cuerpo es un bote de basura, que está hecho de las sobras que dejan los hijos en el plato de comida, de las sobras del tiempo que queda para medio atendernos, de los insultos que nos decimos cuando comemos compulsivamente o cuando nos agredimos porque no vemos en el espejo la silueta que deseamos y en cambio encontramos una cara con arrugas; de las sobras que aceptamos de otros… No conocemos nuestros límites.

El cuerpo es la muestra de cómo vivimos, el sobrepeso, la extrema delgadez, la depresión, la enfermedad son los testigos evidentes de la falta de atención y cuidado.

  • Cuidarlo es una necesidad

Para vivir en verdadera plenitud debemos cubrir nuestras necesidades emocionales, como por ejemplo el amor, la alegría, el coraje; pero también las fisiológicas como el hambre, el frio o el sueño y para ello, debemos escuchar nuestras sensaciones físicas y darles respuesta.

Cuidar de uno mismo no nos vuelve egoístas, por el contrario, nos convierte en personas responsables, ya que si nosotros no estamos saludables en todo sentido, no podremos cuidar de manera adecuada todo aquello que requiere de nuestra atención y presencia.

Aprender a sentir el cuerpo requiere práctica, como cualquier actividad nueva:

  • Sacúdete el sedentarismo.
  • Dirige la atención a ti mismo, date una pausa de las obligaciones para descubrir qué necesitas tú.
  • Cuida tu alimentación y bebe suficiente agua.
  • Mantén una buena rutina de sueño.
  • Aprende a meditar.

“Confía más en tus sensaciones que en lo que piensas”

-Marisol Santillán, psicoterapeuta Gestalt.

ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN MI COLUMNA DENTRO DEL PORTAL IDEAS QUE AYUDAN, EL 23 DE ENERO DEL 2019. ¡Te invito a visitar mi columna donde podrás encontrar diferentes artículos!

 

 

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Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

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Testimonios

Gracias por compartirnos un trabajo aparentemente invisible porque sólo las mujeres que tenemos una Mala Relación con la Comida y las Emociones lo podemos ver.
Yo me quedó feliz de saber que podemos lograr cambios emocionales y físicos a través de tu taller.

Me sirvió mucho enfrentarme con mi realidad y saber que soy mujer como muchas que no sabía consentirse o controlar su vida. Poco a poco la ansiedad ha ido cambiando con este taller, encontré que la comida solo te nutre y no te afecta.

Hoy siento renovada y capaz de empezar nuevos proyectos en mi vida y decidida a empezar a “Sentir”. Gracias por existir y darme la oportunidad de recibir su retroalimentación que me hizo mucho bien, constatar tu experiencia, así como de mis compañeras.

Me voy llena de satisfacción y sabiendo que puedo y que siento.

Gracias

Me gustó mucho el taller. Me pareció bien dirigido, con una agenda clara, con ejemplos claros y precisos. Amé los videos que nos compartiste y el material didáctico siempre fue explicado con ejemplos reales. Los tiempos en grupo también me parecieron adecuados, y el seguimiento a las tareas fue constante.

Sentirme comprometida con la clase, y sentirme responsable de dar reporte de mis vivencias, creo que me ayudaron a ser constante y a estar atenta de no solo participar en clase, si no de también
hacer el día a día de la consciencia del hambre emocional.

La repetición de los términos como el hambrómetro, las guías de alimentación,  legalizar la comida, aceptar mi «masita», etc. Reforzaron lo que iba aprendiendo semana tras semana. La participación de Yolanda también me gustó, ejercicios prácticos como las meditaciones guiadas, las posturas de la escultura, etc., me encantan, me ayudan a anclar la teoría.

Aprecio que siempre nos diste tiempo de preguntar, y contestabas todo, incluso en el whats después de clase.

Ampliamente recomendable. Me encantó.

Muchas gracias, con cariño.

Al principio de este taller estaba escéptico y no me consideraba una persona que tuviera problemas con la comida, asistí por acompañar a mi esposa, conforme avanzo el taller descubrí que soy comedor emocional, que compro compulsivamente y que no sabía reconocer mis emociones, las reprimo. Descubrí que hace tiempo no disfruto de la vida.
Hoy tengo herramientas que me servirán también en el futuro para lograr mis objetivos.
Gracias por esta enseñanza.

Quiero empezar por agradecerte el que estés viva y que hayas tenido el valor de aceptar que tenias un problema de salud, haberlo tratado y sobretodo el ayudar a las personas que tenemos problemas en la forma de alimentarnos para empezar a sanarnos y conocer nuestras fallas y virtudes. El haber venido a este taller va a tener (ya lo tiene) un impacto tan positivo en mi vida personal y laboral impactante.

Gracias soy una mejor persona que se va querer, a perdonar y aceptar como lo que siempre ha sido… mujer!

Un millón de gracias.

Gracias Marisol, tu taller me ha cambiado la vida, me reconectó conmigo misma, volví a escucharme, a escuchar a mi cuerpo,  volví amarme y aceptarme, me veo y me siento diferente y eso no tiene nada que ver con el peso, por fin me liberé del yugo de las constantes dietas que solo me hacían infeliz, hoy me elijo a mí, elijo comer con bienestar y elijo escuchar a mi cuerpo y darle lo que necesita.

Me voy mucho más atenta y alerta de cómo yo tapaba mis sentimientos y mi miedo a ser vista como “solo” un cuerpo y por eso me saboteaba mucho por años; me escudaba en que “algo debo tener” o “no puedo” pero necesitaba darme cuenta que a veces me siento sola o insegura o ansiosa y no pensaba en mi bienestar.

Definitivamente si necesitaba oír todo esto y comenzar este cambio e ir a terapia para lograr estar más tranquila.

Muchas gracias por compartir tu propia experiencia y por ayudarnos a darnos cuenta.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

Marisol:

Entré contenta a este taller por que sabía que me iba a servir, yo pensé que me iba a caer bien, pero se me fue de las manos por que superaste todas mis expectativas.

Es el comienzo de una nueva vida que me falta por vivir.

Te quiero dar las gracias por que aprendí mucho y sobre todo por que siento que esto me va a dar libertad.Mil gracias por todo, espero seguirte viendo. Gracias.

El taller me ayudó a entender que tengo un problema con raíces emocionales y que creía era un problema de alimentación, quería controlar mi tristeza, mi mala autoimagen, mi falta de amor propio controlando mi forma de comer. Me di cuenta que es un problema profundo, pensaba que con estudio, conocimiento, hacer una dieta y otra, algún día lo alcanzaría, este curso me hizo ver qué lo ideal es que reaprender a sentir, sentir todo lo que quería evadir comiendo.

Me gustó la claridad con la que Marisol entiende, maneja y expone un tema tan difícil de entender, porque todo el mundo tiene una solución a esto pero no desde la raíz como este taller. Me siento muy afortunada de haberlo llevado en línea, siento que de otra manera no hubiera sido posible vivirlo, ir cada miércoles hubiera sido imposible ya que vivo en Monterrey.

Me gustaron mucho las dinámicas. Me reconfortaron las respuestas que les daba a mis compañeras y el respeto con el que ella lo maneja así como el respeto que todas tuvimos con las demás participantes.

Gracias nuevamente Marisol.

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