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Suficiente no siempre es la cantidad.

Por Marisol Santillán

Suficiente no siempre es la cantidad...

“Tengo más de 30 pares de zapatos, pero casi siempre uso los mismos y más de 5 tenis que nunca uso” “En mi cajón hay más de 5 cremas para la cara cerradas” “Me sorprendo ahorrando y ahorrando dinero en el banco y pocas veces gastando” “Sigo coleccionando ranas desde que era niña, muchas de ellas están en cajas” “Me lo acabo y como esta rico ¡quiero más!”

Son algunos de los comentarios que han compartido durante los talleres… ¿te suena familiar?

¿Cuándo será suficiente? Parece que la simple idea de “tener” es la que llena los huecos que nos hacen sentir incómodos y terminamos con un armario lleno de zapatos que ya no caben, cajas con ranas que no se ven o una panza llena de tanto comer. Pareciera que tener nos hace sentir “dichosos” y entonces… ¿Por qué seguimos queriendo más?

Más ranas, más dinero, más trabajo, más COMIDA, más… porque de alguna manera confundimos la dicha de un momento con la sensación de satisfacción, esa que puede ser un menos efímera y puede prolongarse por mucho más tiempo.

Buscamos un satisfactor inmediato y dejamos de mirar lo que vendrá con ello, como la abstinencia que llega cuando ya no tengo dinero, cuando el doctor me dice que debo bajar de peso, cuando ya no caben en las repisas las ranas o cuando debo regalar los zapatos que nunca usé y con ello, llega una larga resaca emocional y que quizá sea el resorte que nos avienta a querer ¡MÁS!

Por ejemplo, con la comida, si comes cuando no tienes hambre estomacal, la saciedad no llegará a tu cuerpo porque no hay una necesidad real que cubrir y finalmente quedarás lleno, sintiendo el estómago pesado, quizá con malestar físico y emocional: la resaca.

Zapatos que nunca usas y que te sientes culpable cuando te das cuenta de los que has gastado y no lo usas: la resaca. Una colección de ranas o cremas o cualquier otro objeto que está guardado, sin usarse o que ya ni te acuerdas de que los tienes pero que ocupan espacio y te da lastima cuando lo recuerdas… en ningún caso la satisfacción sigue siendo parte de ese objeto o experiencia, el momento dichoso fue de corta duración y pronto te encuentras comiendo o comprando o haciendo la misma conducta para llenar huecos.

Cuando deseamos que cosas externas llenen huecos internos estamos en el camino de la insatisfacción, porque ningún objeto llenará esos vacíos de afecto, de pertenecía, de SENTIRNOS SUFICIENTES.

Sentir que tenemos suficiente no tiene que ver con la cantidad, es más bien una experiencia en la que nos sabemos suficientes, en la que al mirar con verdadera atención puedo notar que no necesito más zapatos o más cremas o más ranas o más comida para saber que “así estoy bien”. También puede ser un momento para reflexionar y encontrar aquello que incomoda o lastima para cubrirlo con lo que en realidad necesita.

Los actos repetitivos para “tener más” o “comer más” son un reflejo del hueco que NO se ha saciado.

“Tener suficiente” es cuando satisfaces los apetitos del corazón, cuando cubres tus necesidades verdaderas, en consecuencia, no será de corta duración. Es entonces cuando serás suficiente para ti mismo y dejarás de buscar afuera de ti.

Bienvenidos a mi espacio, tú espacio!

Aquí encontrarás un lugar donde exploramos juntos la relación profunda entre la comida, las emociones y nuestra salud mental. Este es un sitio pensado para ti, que buscas comprender más sobre el hambre emocional, mejorar tu autoestima y cuidar de tu bienestar. A través de videos, escritos y testimonios de mis talleres, podrás descubrir herramientas y reflexiones que te acompañarán en tu proceso personal.

Te invito a navegar, compartir y sentirte apoyado en cada paso de este viaje. ¡Estoy muy feliz de que estés aquí y espero que encuentres lo que necesitas para sanar y crecer!

Explora, aprende y conéctate con tu mejor versión.

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Dar Talleres y ayudar a otros a sanar su relación con la comida y las emociones es en camino maravilloso, lleno de satisfacción y motivación. Haz clic en el botón para ver más sobre mi trabajo.

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Psicoterapeuta Marisol Santillán 2026

Mis propuestas para ti

Testimonios

Es una herramienta para mi vida que me permitió darme cuenta de la raíz de mi mala relación con la comida y como cambiarla para vivir en armonía y libertad conmigo. Tu experiencia me parece valiosísima para nuestro crecimiento y apoyo, además de las practicas y los ejercicios que me enseñaste.

Definitivamente hoy me voy de tu taller con un antes y un después.

Gracias a ti!!

Mi compulsión ha cambiado, ahora me doy cuenta y puedo parar porque reflexiono en que la comida no sanará el problema.

He legalizado alimentos: como lo que me gusta pero he modificado cantidades, esto me deja sin antojo y por lo mismo no hay atracón, al no compulsarme o tener atracones esto me ha ayudado a bajar de peso.

Esta nueva forma ha reestructurando mi vida social, porque ya no evito asistir a los lugares que me invitan, ni sufro al ver la carta, solo mido mis cantidades pero como de todo.

Gracias por el taller, me gusto la información. Voy a trabajar para hacer cambio de hábitos en mi salud y a poner mucha atención en mis emociones para cuidarme y tener una gran calidad de vida. Fué maravilloso darme cuenta que soy comedora emocional, pues nunca antes habia comprendido que tambien el restringirme siempre con la comida tenía que ver con mis emociones y mi forma de vivir.

Mi vida ha empezado a cambiar, ahora se que soy una persona valiosa por ser yo misma. El proceso ha sido difícil y doloroso, por que abrí los ojos a mi realidad, pero poco a poco he ido encontrando mi camino.

Mi relación con la comida y las emociones hoy están separadas, logro satisfacer mi hambre estomacal y sigo descubriendo nuevas formas para lidiar con mis emociones. El peso ahora esta en segundo plano, mejor vivo feliz y descubriendo nuevas cosas de mi día a día. Gracias!!

Este taller es altamente recomendable, comprobé que cada día es un inicio del buen vivir, de Bienestar y de una nueva y mejor vida. Como bien lo dices «un mundo lleno de emociones» que no conocía o no recordaba.

Gracias a ti tuve un reencuentro conmigo misma, me conocí, me acepté y me amé. Estoy segura de que la gente que me rodea, que comparte conmigo algo y me conoce también gozará de esta buena vibra que me llevo.

¡Gracias, gracias, gracias!

No sé exactamente qué cosas de mi vida se conjuntaron en estos momentos, para expresar que este taller es de los que más ha tocado toda mi vida! Ha superado todas mis expectativas.

Entré buscando respuestas a 20 años de dietas, nutriólogos, especialistas, etc! Buscando que la dieta en la que actualmente estoy, fuera la última para poner fin a una parte de mi vida muy dolorosa.

Y salí con algo mucho más que eso! Con una forma de ver cómo a través del plato de mi comida, se ha reflejado toda mi vida, mis pensamientos, creencias y el nulo contacto con mi propio cuerpo en dónde están todas las respuestas!

Haciendo de este descubrimiento, un viaje a mi interior que con ningún otro terapeuta, había sentido! Ha sido una de las mejores inversiones que he hecho en mí!

Sería un desperdicio, no tomarlo.

GRACIAS es una palabra corta, para todo lo que Marisol me ha dejado con este taller!💖💞

«Es un taller extraordinario que te permite hacer una pausa y voltear la vista hacia ti misma/o.

Te enseña a comprenderte, a analizarte sin juicio, a quererte mucho (así con tu «grasita» y tu peso).

Aprendes técnicas para llevar una mejor alimentación y separar tus emociones de la comida.

Hay otros temas que ayudan a valorarte y te motivan a emprender un cambio en tu vida, siempre con paciencia y cariño.”

El taller me parece una gran herramienta para la vida, no solo para tener una buena Relación con la Comida. Me voy agradecida contigo Marisol por todo lo que nos trasmitiste y agradecida conmigo de brindarme este espacio de autoconocimiento.

Te felicito por tu labor, la constancia y la forma tan linda y profesional de llevar el taller.

Me llevo un gran compromiso conmigo y me voy segura de lograr mi meta, retroalimentandome todos los días.

Gracias.

Mi experiencia:

Fue un taller que tenía pendiente, pero con flojera y pensando “ojalá me ayude”, “espero la magia”.

No fue magia porque tengo y tuve que trabajar en mí, pero si fue magia por que en poco tiempo trabajé cosas de años y que me afectaban a mil.

Me voy feliz con un cambio de actitud y con tantas ganas de seguir adelante con este trabajo.

Entre al taller de Marisol por recomendación de una amiga, ella insistía que el ejercicio y mi dieta eran una exageración. En el taller con las palabras de Marisol comprendí a que se refería.

Si bien no tengo muchos kilos encima, tenía mucho miedo a ser gorda, en mi casa eso está prohibido y eso me mantenía sin estar en el peso deseado y con un plato lleno de comida muy triste. Todos los días iba a gimnasio y a caminar. Entendí que con el grupo y sus anécdotas, más todos los temas que Marisol nos enseña, que me estaba haciendo daño.

Salgo del taller con muchos aprendizajes sobre mis sentimientos, con un mapa que se llama hambre emocional y que empieza a ser una guía más amorosa que la dieta.

Me siento tranquila en mi cuerpo y empiezo a reconciliarme con la comida. Se que aquí no termina y que la responsabilidad de darme bienestar es solo mía.

Gracias totales Marisol por compartirnos tu experiencia y todo lo que nos enseñas. Sin temor a equivocarme este es un taller que les recomiendo al 100%

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